ASISTENCIA O AUTONOMÍA
Podría parecer mentira, pero hay dudas sobre quién podría ser el responsable en caso de accidente, si es por culpa de uno de los sistemas de seguridad del coche. Sin embargo, la normativa es muy clara con respecto al responsable…
Los coches modernos se caracterizan por una carga importante de sistemas de seguridad de gestión electrónica, los llamados ADAS. Y casi podríamos pensar que son auténticas ADAS de la guarda, pues siempre están ahí para ayudar a solventar cualquier problema que podamos tener en carretera.
Sin embargo, la presencia de estos sistemas genera, en ocasiones, momentos de tensión y muchas confusiones sobre quién ha tenido la culpa en caso de accidente. Estos sistemas pueden fallar y, de hecho, fallan. Y en ese caso, ¿de quién es la culpa? ¿Quién debe hacerse cargo de los gastos?
La respuesta es tremendamente fácil y rápida: el responsable es siempre el conductor. Y eso es así porque no existen los sistemas 100% autónomos, hoy día lo único que equipan los coches son sistemas de asistencia, controles que nos ayudan de vez en cuando, pero no hacen las cosas por nosotros.
El primer paso es saber que son y que hacen los sistemas ADAS. El nombre completo que se otorga a estos sistemas es Advanced Driver Assistance Systemas, es decir, sistemas de asistencia avanzada al conductor. Y ahí tenemos una clave importante: sistemas de asistencia. La lista de sistemas es enorme y lo controlan todo, o casi, desde los desplazamientos laterales hasta lo que tenemos a nuestro alrededor. Pero son eso, sistemas de asistencia.
Así, por ejemplo, en caso de que el sistema de mantenimiento de carril gire el volante en un momento dado y provoque un accidente, la culpa es del conductor. Si el sistema de frenada de emergencia no funciona y golpeamos al coche que tenemos delante, la culpa es del conductor. Si las luces automáticas no funcionan y por falta de iluminación, tenemos un accidente, la culpa es del conductor.
Básicamente, esto es así porque el conductor debe estar en todo momento pendiente de lo que ocurre. Los sistemas automáticos pueden fallar y es el conductor quien debe solucionar los posibles problemas. La normativa califica la mayoría de los ADAS como sistemas de asistencia de nivel 2, lo que obliga al conductor a llevar las dos manos en el volante y a vigilar todo el entorno.
No son pocos los casos que buscan que la responsabilidad sea del fabricante porque el sistema no ha funcionado. Pero no es tan sencillo, pues, como hemos dicho antes, los sistemas automáticos pueden fallar y los fabricantes no son responsables de que el conductor no esté atento a lo que hace.
Solo se puede hacer responsable al fabricante en determinadas situaciones, como un fallo de fabricación o por publicidad engañosa. Si hay un fallo del sistema, hay que demostrar que realmente ha sido un fallo de fabricación y que es la marca quien debe hacerse cargo, y eso, por lo general, no es fácil.