HISTORIA DEL EXITOSO URBANO JAPONÉS

El camino del Yaris (Parte 2): la evolución del superventas de Toyota desde su punto de quiebre

El recorrido por los dos últimos capítulos de nuestro amigo fiel. Conceptos de diseño y la introducción mecánica que marcó un antes y un después.

Toyota YarisTOYOTA

De mi parte, la pregunta ¿Cuál de sus cuatro generaciones te ha gustado más? se despacha de inmediato sin titubear, si solo se tiene en cuenta lo visual. La última y vigente, no necesito pensarlo dos veces, si bien las percepciones varían de acuerdo a qué tan vivida fue cada una por quién responde. Mejor, no nos adelantemos. Esta segunda parte va dedicada a las dos generaciones más cercanas en el tiempo, incluida la que ahora mismo, en España, al cabo del 2025, ha registrado más de 15.000 ventas en todo el año.

¿Pero por qué fragmentar la historia del Toyota Yaris en Parte 1 y Parte 2? Debido a un punto de quiebre explicado por dos razones fundamentales, que han determinado este corte entre la segunda y la tercera generación: esta última significó el paso a un concepto de diseño que refundó al coche en términos estéticos y es la recordada por el arribo de la era eléctrica al modelo.

A las puertas de las dos millones de comercializaciones europeas se encontraba nuestro leal amigo japonés cuando el Yaris entró en su nueva etapa, con su gran novedad a la espera de sumarse a la gama de motorizaciones: heredando el sistema híbrido nada menos que del Prius, la primera versión electrificada en la historia del Toyota Yaris se incorporó al catálogo al año siguiente del debut del modelo, en 2012.

Toyota Yaris | Toyota

La cuarta generación: el Toyota Yaris listo para el fin del mundo

Pero la tercera generación fue algo más que este acceso directo a la era de la electrificación. En dimensiones mutó a una longitud diez centímetros superior respecto del Yaris de segunda generación. En líneas y molduras de carrocería, y en elementos exteriores, significó una aproximación fundamental a lo que vendría, si bien, debo reconocerlo, marcó el final de una de las mejores épocas del diseño automotriz: la de la década del 2000. Eso sí: sin abandonar el estilo familiar a los monovolumen, pero modernizado. Y eso que vendría, retomando la línea de la introducción, no tendría comparación.

El Toyota Yaris, el pequeño e irreverente hatchback, atraviesa desde hace cinco años un look que creo que es su vara más alta hasta la fecha. Para mi gusto, el de mayor personalidad, el que echo por tierra cualquier vestigio que pudiera quedar de las siluetas monovolúmenes predecesoras. Un frontal despejado y unos pasos de rueda trasero que siguen enamorando como la primera vez. Pero aquella actualización del 2020 fue más que diseño. Consolidada como híbrida, esta cuarta generación irrumpió en el mercado con un 16 % más de potencia y un 20 % más de eficiencia comparándola con la versión híbrida de la tercera.

Pero un notable salto dio poco tiempo atrás. Mediante el modelo 2024, el Yaris adoptó una digitalización más profunda, una seguridad más completa y compleja, y una motorización aún más potente, destinada a los acabados GR Sport, los más deportivos. Si el mundo se acaba, pues que sea pronto, para que el cuarto y actual Yaris se inmortalice como el hatchback definitivo de la marca japonesa. ¡Y eso que ni mencioné al GR Yaris!

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