INTELIGENCIA ARTIFICIAL

¿IA en los coches? Este Toyota futurista fue un adelantado

La IA llegó para quedarse y ya ha sido naturalizada en los vehículos. Un escenario diferente de cuando este concepto apareció. Un precursor de lo intuitivo.

¿IA en los coches? Este Toyota futurista fue un adelantadoToyota

Su parecido con el Toyota Prius es innegable y sí, desde el momento en que salió a la luz –en Tokio, allá por el 2019– fue objeto de burlas por su apariencia. Lo trataron de feo y hasta lo compararon con un mouse de computadora. Las redes sociales no perdonan. Comprendiendo que se presentó como una visión del mañana, algún usuario lo vieron y auguraron un futuro “terrible”. Porque sí, el Toyota LQ Concept es una mirada japonesa sobre tiempos que todavía no llegaron. Ahora bien, su propuesta futurista es integral y no solamente estética.

Tal vez no merezca la pena prestarle atención a su autonomía de 300 km, una cifra que se queda a mitad de camino ante los estándares actuales de coches eléctricos, aunque para la ciudad, más que suficiente. Insisto, hablamos de un cinco puertas experimental que data de seis años atrás. Sus valores van por otra senda y, si bien no le da importancia en cuanto a cantidad de kilómetros recorridos con una sola carga, la eficiencia es uno de ellos y la aplica en formas que las cadenas de producción aún no practican.

Toyota LQ | Toyota

En esta faceta, la gran misión de este bicho raro asiático no radica simplemente en la neutralidad de carbono por su condición de eléctrico: el LQ no solo no libera gases contaminantes al aire, sino que purifica el aire. Su tecnología cuenta con un sistema capaz de descomponer el ozono en oxígeno y enviarlo al exterior por el radiador.

No es esta función, ligada a la movilidad del futuro, la única que los fabricantes no han consolidado para la producción en serie: al ser Nivel 4 de conducción autónoma, el vehículo se independiza casi por completo, lo suficiente como para que el usuario tuviese la libertad de desentenderse del control.

Entonces aparece una tercera, que marca una diferencia con las anteriores porque sí se ha convertido en una realidad de estos días. Sin embargo, no se debe perder el eje de que hablamos de un concept car del 2019, de manera tal que corresponde tratarla como lo que en su momento fue: una tecnología presentada para el futuro.

Toyota LQ | Toyota

¿Cuántos aquí podrían afirmar que hace seis años hablaban de la Inteligencia Artificial? ¿Cuántos la asociaban con los coches y la naturalizaban como ocurre ahora? El Toyota LQ fue un adelantado a ese vínculo que los conductores y ocupantes hoy experimentan con la personalidad atribuida a los vehículos mediante esta tecnología avanzada.

Precisamente la personalidad es una de las claves, al punto tal que no existe un asistente de este tipo sin nombre propio. La IA que habita en este abominable pero simpático Prius se llama Yui e interviene en situaciones diversas, no solo relacionadas a la experiencia, sino a la seguridad. En el LQ, se activa un sistema de bolsas no destinadas para la seguridad pasiva –airbags tras accidentes–, sino para mitigar el cansancio. Al detectarlo, estas bolsas se inflan para conservar la postura erguida del conductor y es entonces cuando entra en juego la IA, que propone una conversación a base de preguntas para desvelar a quien va al volante.

Lo intuitivo y lo inmersivo, dos términos que suelen repetirse cuando hablamos de Inteligencia Artificial en los coches. Pues, la IA de este concepto japonés no es la excepción. En este Toyota, todo parte de las emociones del humano. Yui las interpreta y genera ambientes acorde a los valores que percibe y al entorno dentro del habitáculo. No, a las puertas del 2026, nada sorprendente, pero no hay dudas de que el LQ fue un adelantado.

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