UN CLÁSICO CARO COMO POCOS

Esta marca de coches siempre fue exclusiva, pero pocos fueron tan inalcanzables como este clásico

Una creación que no reparó en costes, lo suficiente como para resultar imposible hasta para los destinatarios a los que apuntaba.

Esta marca de coches siempre fue exclusiva, pero pocos fueron tan inalcanzables como este clásicoBugatti

Desde el Bugatti E110 de los años noventa, pasando por el Veyron, el Chiron y sus grandes motores de gasolina, hasta la última camada de superdeportivos, incluyendo al híbrido Tourbillon, Bugatti siempre se ha regido por la exclusividad de sus productos. Y el título bien podría hacer referencia al Type 57 Atlantic, un clásico que existió en apenas cuatro ejemplares, uno de los cuales, el conocido como La Voiture Noire, cuyo paradero sigue siendo un misterio desde hace décadas, fue homenajeado por una versión de 1.500 CV vendida en 18 millones de dólares.

Pero no. El mote de inalcanzable no alude a producciones extremadamente limitadas ni a supercars que hoy terminan en coleccionistas célebres o, simplemente, con dinero de sobra en sus cuentas bancarias. El clásico de esta entrega, el Bugatti Type 41 Royale, no es un clásico cualquiera en la historia de Bugatti. Para poseer uno de estos, no alcanzaba simplemente con tener dinero. Viajemos a la primera era del fabricante, a la década de los años veinte y comienzos de los treinta.

En la parte delantera, este coche llevaba un motor de ocho cilindros en línea con 12,7 litros y 300 CV, lo que lo llevó a demostrar su potencial en circuitos, pero su verdadera esencia radicaba en el propósito de su producción. Producción que iba a ser limitada a 25 unidades, lo que, debido al contexto de la Gran Depresión, se redujo a siete finalizados –contando al prototipo– y tres ejemplares vendidos.

Bugatti Royale Roadster | Bugatti

Inalcanzable hasta para las familias reales

Aunque su razón de ser era instalarse entre las familias de las monarquías europeas –como revela su nombre–, pero caracterizado por sus altos costes y un valor que en su tiempo podía superar los 40.000 dólares, este Type 41 ni siquiera logró ser alcanzable por las realezas. "Según los cronistas de la época, ni Alfonso XIII ni Carol de Rumania adquirieron este coche", apuntan los colegas de Coches. Aunque, dependiendo cada caso, las razones por las cuales no llegó a las familias reales apuntadas fueron diversas y no siempre se debieron al alto precio.

Los más de seis metros y medio de longitud representaban lo que era: un coche excesivo en todo sentido. Y la producción consistió en la entrega de bastidor sin carrocería, que se mandaba a hacer de forma a individual. Eso sí: algo en común llevaban todos los Bugatti Type 41 Royale. Con el arte en la sangre del apellido Bugatti, el hermano de Ettore y escultor de la familia, Rembrant Bugatti, diseñó e instaló un elefante en dos patas sobre la tapa del radiador.

Hoy, este inalcanzable coche clásico solo se permite acercarse al público cuando aparece en eventos de automóviles, como el Festival de la Velocidad de Goodwood del 2007, cuando casi todas sus unidades reaparecieron en el marco de los 80 años de su lanzamiento.

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