CUIDADO DE HABITÁCULO

Evita el uso de este producto de limpieza si no quieres arruinar el interior de tu coche

Un químico en particular es lo último que querrás aplicar sobre las superficies de tu vehículo puertas adentro.

Persona limpiando la tapiceríaCentímetros Cúbicos

No todos los productos para el higiene de los coches valen y menos para cualquier material, equipamiento y superficie de manera indiscriminada. ¿Qué decir de aquellos fabricados no especialmente para los habitáculos? No, no todo vale. Claro, a menos que no te interese cuidar tu compañero sobre ruedas.

Por eso, desde un principio, es fundamental que compruebes en los prospectos que el producto a utilizar se encuentre libre de amoníaco, un enemigo capaz de causar una diversidad de consecuencias indeseables que trascienden a lo físico. Por ejemplo, su aplicación sobre el salpicadero puede resultarle contraproducente al funcionamiento de los sensores para las asistencias y dañar los revestimientos antirreflejo, de manera tal que la seguridad se vería, en caso de usar químicos de este tipo, afectada.

No es la única manera en que el amoníaco influye contra nuestra propia integridad. El peligro, además de tangible, es silencioso, ya que los vapores que de él pueden desprenderse generarían probablemente irritación en los ocupantes.

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Pantallas, plásticos y otras recomendaciones que trascienden al interior

Las pantallas táctiles, otras víctimas de los productos con amoníaco, así también como el brillo, el color y la superficie en sí de plásticos y vinilos, expuestos a eventuales grietas y pérdidas de la resistencia y protección para las que son diseñados, sobre todo cuando se utiliza este químico de manera reiterada.

No es la primera vez que tocamos el tema. No hace tantos artículos, aunque a modo de recomendaciones generales, ya habíamos tratado el cuidado de los habitáculos y los productos pertinentes para cada superficie, así también como la selección de los materiales adecuados para la limpieza –paños para ciertas secciones, cepillo para otras–. Una serie de consejos con la que pusimos el foco no solo en el buen mantenimiento del interior, sino también en la optimización de recursos y de nuestra economía.

Bajo las mismas premisas, en otra entrega atendimos al trato del motor. No del motor en sí, sino del filtro de aire. Aunque, en ese caso, el ejercicio de la limpieza como recomendación solo aplica en determinadas circunstancias, pues en otras lo mejor que puedes hacer para la salud y el rendimiento de tu cuatro cilindros es reemplazar el filtro por unos nuevos, ya sea por desechables o por otros especiales, duraderos y fabricados para resistir limpiezas.

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