EL BRUTAL RS 6 AVANT GT
Se trató de una versión de despedida. Más potencia, más par motor, mejor aceleración y todos los componentes deportivos y aerodinámicos que lo mejoraron respecto del modelo de serie.
¿Cómo medir la esencia de un coche? Los parámetros pesan según el caso y la potencia define por sobre el resto cuando alcanza niveles específicos. Que un modelo sea capaz de entregar 600 caballos puede prestarse a la confusión. Para ser un superdeportivo no alcanza con el poder de fuego de su motor, pues el coche debe reunir las condiciones estrictas.
Partiendo de ese criterio, la respuesta sería no ante la pregunta que titula. Sí ameritaría una clasificación aproximada. Así como existen los supersedanes –así como la crítica especializada los abordan adoptando tal denominación–, están los que se acercan a la idea de familiar superdeportivo. Hasta no mucho tiempo atrás, los cuatro aros más célebres de la industria del automóvil tuvieron el suyo e incluso, cuando le pusieron fin, lanzaron la faceta definitiva.
Con sus 600 CV, el Audi RS 6 Avant se marchó de la línea de montaje como todo un familiar de altísimo rendimiento. Para la ocasión y como un último suspiro, el fabricante cerró su ciclo con una versión que fue más allá. No solo en cantidad de potencia y mejora de sus prestaciones, sino también por concepción e inspiración.
De los 600 a los 630 CV, del 0 a 100 km/h en 3,6 segundos a uno en 3,3 más brutal –cada décima cuenta–, de los 800 conocidos del modelo de serie a unos 850 Nm de par. El V8 biturbo fue un gran motor debajo del capó del Avant a secas –aún se escucha como un eco el amenazante ronroneo en ralentí–, pero mucho mejor en el Audi RS 6 Avant GTde edición limitada que, no obstante, fue más que cifras de desempeño.
Llantas de 22 pulgadas, los asientos RS tipo bucket, un capó de fibra de carbono, paragolpes GT, un difusor trasero decididamente más deportivo que la configuración que acompañaba a los tubos de escape en el RS 6 estándar, los conductos de aire detrás de las ruedas delanteras, el doble alerón trasero, un spoiler bajo la calandra más influyente, la ausencia de los rieles de techo y otras piezas para reducir peso y ganar ligereza… Con esta versión GT, el RS 6 Avant se jubiló a toda orquesta.
Fueron 660 ejemplares los fabricados y apenas 10 se destinaron al mercado español. Cada uno, a un valor de 220.000 euros que, además del coche en sí mismo, pagó parte de la historia. El RS 6 Avant GT fue el resultado final de un proceso que había comenzado en 2020 con el Audi RS 6 GTO Concept, que a su vez rendía tributo al Audi 90 quattro IMSA GTO que corrió en los circuitos del campeonato norteamericano a finales de los ochenta. Este GT es, entonces, un descendiente espiritual de aquel coche de carreras. ¿Lo conocías?