EL COMPACTO QUE FALTABA
El Ford Focus chino que nadie conocía hace unos años, ahora se fabrica en España y cuesta menos de 19.000 euros
El hatchback de la marca china y fabricación española ya está disponible. Un repaso por sus características asociadas al manejo. En qué destaca y en qué puede mejorar.
Puede que, como apunta la propia marca, este Made in Spain transmita en sus líneas de carrocería un "espíritu coupé", pero ante todo es un hatchback de pura cepa, un Polo chino que ha desembarcado en el mercado europeo para poner orden en la gama. El Leapmotor B05 es el punto justo en la formación de esta emergente firma, que sin su presencia –y sin la de su urbanita– no nos ofrecería más que SUV, SUV y SUV.
Promete ya por diseño este cinco puertas. Sobrio diseño. El arte de mostrarse clásico bajo los estándares modernos. Eso sí: estamos ante un compacto que, aunque nos entre por los ojos, es más que una cara bonita. Hay virtudes en su dinámica de conducción. Accedemos a ellas tanto por la vía mecánica como por la aerodinámica, por su ingeniería y por los elementos estéticos que son mucho más que elementos estéticos.
El punto de partida es su distancia al suelo promedio, unos 154 milímetros propios de los coches de su categoría y vitales para garantizar estabilidad y altura libre suficiente para andar por la ciudad. Su propulsión RWD, más allá de no ser un modelo con motor de combustión, significa un atractivo para quienes buscan experimentar el manejo con potencia y par desde el eje trasero. Independientemente de la batería, el B05 desata 218 CV máximos y un par de 240 Nm, pero recomiendo la de mayor capacidad –la de 67,1 kWh, destinada a la versión Pro Max– si la idea es obtener aceleraciones más viscerales desde el ralentí.
Aspectos a mejorar
A propósito, la función que no falta es el Launch Control, pero su presencia en el sistema no resulta una presencia completa y sustancial. Seleccionas el modo Sport, pisas el pedal del freno, pisas el del acelerador al mismo tiempo y, al levantar drásticamente el pie del freno, se gestiona la transferencia de potencia del motor trasero a las ruedas en búsqueda de los 100 km/h de parado en los 6,6 segundos que promete sin que se pierda el control por derrape.
Pero este Leapmotor tiene margen para mejorar en este aspecto. El B05 parte de una distribución de peso 50/50 que se traduce en estabilidad, y aún redistribuyéndolo al eje trasero al poner a trabajar la tracción desde parado, está diseñado para brindar salidas limpias. Con el Launch Control se libera todo el par en el instante, pero no termina de marcar una notable diferencia respecto de los arranques del coche cuando dicha función está desactivada. Veremos qué tal su influencia en la versión deportiva que Stellantis prepara para este hatchback.
La dirección también podría funcionar de una manera más sofisticada y permitirle al conductor mayor independencia y decisión. Las ADAS intervienen e invaden en demasía y, aunque pueden desactivarse, ya hemos hablado acerca del tedio que genera llevarlo a cabo. La propia marca china tenía en los planes echar mano a esta problema, aún a riesgo de resignar calificación en las pruebas de seguridad.
Una dinámica necesaria
El B05 no le escapa a la tendencia de los tiradores de las puertas al ras para optimizar la eficiencia aerodinámica, que además se sirve del sistema de persianas activas en su calandra frontal. El difusor trasero contribuye a refrigerar el motor, pero también aporta un rasgo estético atemporal –ochentoso, ¿por qué no?– que no quisiera dejar pasar.
Con aciertos y deficiencias, el Leapmotor B05, que sale a las calles desde la planta de Stellantis en Zaragoza y que con descuentos y por financiación puede quedar en 18.500 euros, arroja un diagnóstico claro: se suma a la cartera de la marca china para imponer una dinámica al volante que, hasta su estreno, no se había probado en los modelos restantes.