CAMBIO DE TENDENCIA

El precio de los coches empieza a bajar, ¿se ha pinchado la burbuja?

Los coches de segunda mano se abaratan un 1,3 % en Europa y cuestan menos que hace un año, aunque todavía no puede hablarse de un desplome generalizado.

Comprar un coche de segunda mano llegó a convertirse durante los últimos años en una experiencia difícil de justificar. Vehículos usados durante varios años se anunciaban por precios muy próximos a los que habían costado nuevos e incluso algunos modelos apenas se depreciaban. Ahora, sin embargo, el mercado europeo comienza a ofrecer señales de que aquella anomalía podría estar llegando a su fin.

Los precios mayoristas de los coches usados han bajado un 1,3 % durante julio en comparación con el mes anterior. Además, son un 2,3 % inferiores a los registrados en julio de 2025. Son descensos todavía moderados, pero suficientes para plantear una pregunta inevitable: ¿se ha pinchado finalmente la burbuja del coche de segunda mano?

Ventas de segunda mano 2024: los coches diésel y "viejos" dominan | Europa Press

Los coches usados cuestan menos que hace un año

Los datos proceden del AUTO1 Group Price Index, un indicador que analiza la evolución del precio de los vehículos de ocasión en las operaciones realizadas entre profesionales de toda Europa. En julio de 2026, el índice ha descendido hasta los 138,7 puntos, frente a los 140,5 puntos registrados aproximadamente durante el mes anterior.

La bajada mensual del 1,3 % se suma a una caída interanual del 2,3 %. Esto significa que, en términos generales, los profesionales están pagando ahora menos por los vehículos usados que hace doce meses. El índice se construye a partir de una base de alrededor de seis millones de transacciones europeas y toma enero de 2015 como referencia, asignándole un valor inicial de 100 puntos.

Sin embargo, conviene interpretar correctamente estas cifras. El estudio analiza compraventas entre profesionales, por lo que la caída no tiene por qué trasladarse inmediatamente y en la misma proporción a los anuncios que encuentra un comprador particular. Los concesionarios todavía deben añadir costes de preparación, garantía, transporte y margen comercial.

Aun así, el mercado mayorista suele anticipar lo que terminará ocurriendo en el escaparate. Si los profesionales compran los coches más baratos, disponen de más margen para rebajar posteriormente sus precios de venta.

Coches de segunda mano | PIXABAY

La burbuja se desinfla, pero todavía no ha estallado

Hablar de que la burbuja se ha pinchado puede resultar tentador, pero todavía sería prematuro. Aunque los precios bajan respecto a junio y se encuentran por debajo de los de julio de 2025, acumulan una subida del 1,5 % desde el comienzo de 2026. Durante marzo y abril, de hecho, el índice había vuelto a crecer con fuerza, alcanzando los 142 puntos en abril.

Por tanto, no estamos ante un desplome comparable al de otros mercados especulativos, sino ante una normalización progresiva. Los precios suben y bajan de un mes a otro, pero se mantienen lejos del crecimiento vertiginoso que experimentaron durante la crisis de suministros.

El punto más crítico se produjo entre 2021 y 2022. La escasez de semiconductores limitó la fabricación de coches nuevos, los plazos de entrega se alargaron durante meses y muchos compradores acudieron al mercado de ocasión en busca de disponibilidad inmediata. La oferta no pudo absorber aquella demanda y el índice europeo llegó a acercarse a los 170 puntos.

Desde entonces, los problemas de producción se han moderado, los concesionarios han recuperado existencias y el comprador vuelve a disponer de más alternativas. El índice de julio, situado en 138,7 puntos, continúa siendo considerablemente superior al de 2015, pero se encuentra muy alejado de aquellos máximos.

segunda mano | CC

No todos los coches van a bajar de precio por igual

La evolución general del mercado tampoco significa que todos los vehículos usados vayan a abaratarse. El precio final depende de la antigüedad, el kilometraje, el estado de conservación, la demanda de cada modelo y, cada vez más, de su distintivo ambiental.

Los coches híbridos, los modelos con etiqueta ECO y determinados vehículos urbanos pueden mantener mejor su valor por las restricciones de acceso a las ciudades. En cambio, algunos coches eléctricos están sufriendo depreciaciones mucho más pronunciadas, condicionadas por las rebajas de los vehículos nuevos y por la rápida evolución de las baterías. Algunos eléctricos han llegado a perder hasta la mitad de su valor en apenas tres años, lo que está creando oportunidades interesantes para quien acepte sus limitaciones.

También existe una situación particular en España. En abril de 2025, el precio medio anunciado de los coches de ocasión todavía crecía un 5,8 % interanual, hasta alcanzar los 17.466 euros, aunque ya había registrado su primer descenso mensual del año. Esto demuestra que el mercado español puede evolucionar de forma diferente al índice mayorista europeo.

Solo un 4% de los españoles plantea comprarse un vehículo en 2022 | Europa press

Puede ser un buen momento para empezar a negociar

La conclusión más razonable no es que los coches usados vayan a hundir sus precios de forma inmediata, sino que el vendedor está empezando a perder parte del poder que tuvo durante los últimos años. La disponibilidad es mayor, los vehículos permanecen más tiempo anunciados y el comprador puede comparar con más calma.

Quien esté buscando un coche de segunda mano debería vigilar durante las próximas semanas la evolución de los anuncios y no aceptar automáticamente el precio publicado. En un mercado que comienza a enfriarse, existe más margen para negociar, especialmente cuando un vehículo lleva mucho tiempo a la venta.

Eso sí, un precio atractivo no debe sustituir las comprobaciones básicas. Antes de cerrar la operación es recomendable revisar el historial, verificar el kilometraje, solicitar un informe del vehículo y encargar una inspección mecánica independiente. Comprar un coche de segunda mano sin realizar estas comprobaciones puede convertir una aparente rebaja en una reparación de varios miles de euros.

La burbuja, por tanto, no parece haber estallado. Pero sí existen indicios de que está perdiendo aire. Y, después de varios años en los que los compradores apenas tenían capacidad para negociar, eso ya supone un cambio importante.