QUÉ ES EXACTAMENTE UNA FOTOLINERA

Las fotolineras quieren cambiar la recarga en España: así son las nuevas estaciones y lo que va a costar recargar en ellas

La combinación de muchas horas de sol, grandes superficies disponibles junto a autovías y una red de recarga todavía en expansión convierte al España en un candidato natural para este tipo de instalaciones.

Recargar un coche eléctrico bajo una marquesina de paneles solares ya no es una idea de futuro. España empieza a ver despegar las primeras fotolineras, una infraestructura que combina generación fotovoltaica, autoconsumo y carga rápida con un objetivo claro: reducir costes y aliviar la presión sobre la red eléctrica.

El concepto todavía está en una fase temprana, pero varias compañías ya preparan su despliegue a gran escala aprovechando una ventaja competitiva difícil de igualar: la elevada irradiación solar del país y el crecimiento tanto del vehículo eléctrico como del autoconsumo.

530e_electrolinera2 | Centímetros Cúbicos

Qué es exactamente una fotolinera

A diferencia de un punto de recarga convencional, una fotolinera genera parte de la energía que consume mediante placas solares instaladas sobre marquesinas, cubiertas o estructuras próximas.

Esa electricidad alimenta directamente los cargadores cuando hay producción suficiente y, cuando no la hay, la instalación recurre a la red eléctrica o a sistemas de almacenamiento con baterías.

El resultado no es una estación aislada de la red, sino una infraestructura híbrida capaz de aprovechar la energía renovable en las horas de mayor producción y mantener el servicio durante la noche o con meteorología desfavorable.

Así es la brutal electrolinera alemana que puede recargar hasta 2.000 coches diarios | Complejo de Sortimo

España, un escenario especialmente favorable

El potencial de este modelo es especialmente alto en España. La combinación de muchas horas de sol, grandes superficies disponibles junto a autovías y una red de recarga todavía en expansión convierte al país en un candidato natural para este tipo de instalaciones.

Desde la patronal de la movilidad eléctrica, Aedive, consideran que las fotolineras pueden desempeñar un papel estratégico allí donde la capacidad de la red es limitada o donde existe una demanda de recarga concentrada durante las horas diurnas. Además de aprovechar energía renovable, permiten reducir parte del coste operativo asociado a la electricidad.

La apuesta: 1.500 cargadores y hasta 30 estaciones

Una de las empresas que más fuerte está apostando por este modelo es Eranovum. Su hoja de ruta hasta 2030 contempla alcanzar 1.500 puntos de recarga distribuidos en los principales corredores españoles, integrados en unas 20 ó 30 fotolineras de gran capacidad.

La compañía no habla simplemente de estaciones de carga, sino de eco-hubs: áreas con entre 16 y 20 cargadores rápidos, preparadas además para atender vehículos pesados y diseñadas para poder ampliarse en los próximos años sin rehacer la infraestructura energética.

Fastned desembarca en España con su primera estación de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos | Fastned

La clave está en que la propia instalación produce una parte importante de la electricidad que consumen los vehículos, reduciendo la necesidad de grandes potencias contratadas y descargando parcialmente la red en los momentos de mayor demanda.

¿Será también más barato recargar?

Esa es una de las promesas del modelo. Aunque todavía no hay tarifas definitivas, el planteamiento pasa por ofrecer precios dinámicos, de forma que la recarga resulte más económica cuando la producción solar sea elevada.

En la práctica, el coste dependerá de varios factores: la radiación solar disponible; el número de vehículos que utilicen la estación; el nivel de autoconsumo conseguido y el apoyo de baterías para almacenar excedentes.

Cuanto mayor sea la utilización de la infraestructura, mayor será también su rentabilidad, especialmente si se combina con ayudas públicas o incentivos fiscales.

Un modelo que ya funciona fuera

España no parte de cero. Alemania lleva años desarrollando estaciones que integran paneles solares, baterías y cargadores ultrarrápidos. Países Bajos ha popularizado las marquesinas fotovoltaicas en aparcamientos públicos y privados, mientras que Japón y Estados Unidos utilizan este tipo de instalaciones como respaldo energético en empresas, campus tecnológicos y centros logísticos.

Un coche recargando su batería | motor.atresmedia

La diferencia es que el mercado español puede beneficiarse de unas condiciones solares notablemente más favorables, lo que mejora la producción fotovoltaica y hace más atractivo el autoconsumo.

El reto no está en la tecnología

La tecnología existe. El verdadero cuello de botella sigue siendo administrativo. El sector reclama agilizar los permisos para instalar puntos de recarga y sistemas fotovoltaicos, reducir los tiempos de conexión a la red y fomentar proyectos que integren generación renovable, almacenamiento y carga eléctrica.

Si esas barreras se reducen y el parque de vehículos eléctricos continúa creciendo, las fotolineras podrían convertirse en una pieza habitual del paisaje de las autovías españolas durante esta década: estaciones que no solo suministran electricidad, sino que también la producen.