LOS COCHES PASAN UN 95% DE SU TIEMPO APARCADOS
La mitad de los propietarios se plantea alquilar su coche cuando no lo utiliza
Incluso para quienes recurren habitualmente al automóvil, existen periodos en los que el vehículo permanece disponible y sin prestar servicio.
Tener un coche aparcado también cuesta dinero. Seguro, mantenimiento, impuestos, combustible y reparaciones forman parte de una factura que cada vez pesa más en el presupuesto de los conductores.
En este contexto, uno de cada dos propietarios se plantea alquilar su vehículo cuando no lo utiliza, según un estudio sobre hábitos de movilidad elaborado por Amovens.
El dato refleja el interés creciente por fórmulas que permitan sacar rendimiento a un coche que pasa buena parte de su vida parado.
Según el estudio, el 40% de los propietarios considera que mantener su vehículo supone una carga importante para su economía y el 68% afronta un gasto mensual superior a los 200 euros.
Los imprevistos son, además, la principal preocupación para el 69,2% de los encuestados, por delante del coste mensual del vehículo, señalado por el 43,2%, y de las regulaciones, que preocupan al 32,8%.
El problema está también en cuánto se utiliza realmente un coche privado. Los vehículos permanecen estacionados más del 95% del tiempo, según los datos recogidos por Amovens.
Y aunque el 62% de los propietarios asegura utilizar su coche a diario, seis de cada diez afirman que podrían pasar una semana sin él. Es decir, incluso para quienes recurren habitualmente al automóvil, existen periodos en los que el vehículo permanece disponible y sin prestar servicio.
La propiedad pierde peso frente a otras fórmulas
El cambio no afecta únicamente a la forma de utilizar el coche, sino también a la relación con la propiedad. Solo el 18,8% de los encuestados señala que tener un vehículo en propiedad sería su modelo de movilidad preferido en el futuro.
En cambio, el 48,8% apuesta por combinar diferentes soluciones de movilidad, mientras que el 32,4% se inclina por modelos de acceso puntual.
El alquiler entre particulares aparece así como una vía para aprovechar esas horas o días en los que un vehículo permanece parado y, al mismo tiempo, recuperar parte del dinero destinado a mantenerlo.
No significa que el coche vaya a desaparecer de los hogares, pero sí apunta a un cambio en la forma de entender la propiedad: pasar de considerar el vehículo únicamente como un bien de uso privado a verlo también como un recurso que puede generar ingresos cuando permanece aparcado.
“Los datos muestran que nuestra relación con la propiedad empieza a cambiar”, explica Alberto Bajjali, consejero delegado de Amovens. Según el directivo, el coste de mantener un vehículo está llevando a los propietarios a plantearse tanto cómo utilizan el coche como qué hacer con él durante los periodos en los que no lo necesitan.