PREOCUPANTE DETERIORO
La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras se ha pronunciado ante los riesgos de accidentes ocasionados por la falta de inversión. El mensaje de su presidente a los funcionarios.
Hay falencias que no pueden atenderse con medidas de corto plazo que no focalicen en el problema de fondo. Y he aquí un problema de fondo: un sinfín de carreteras españolas a poner en condiciones de manera urgente. Puede que las señalizaciones de precaución mitiguen en cierto grado la cantidad de accidentes, pero en tanto la infraestructura no se ponga al día el riesgo de muerte seguirá presente.
Los medios y los organismos informaron sobre distintos casos enlazados por el mismo motivo: calzadas en mal estado. Irregularidades en la autopista A-5 de Madrid fueron difundidas por la agencia Efe días atrás y la Dirección General de Tráfico (DGT) alertó sobre una peligrosa autovía en Extremadura, mientras que un total de 155 carreteras debieron cerrarse por inundaciones y desprendimientos. Como si fuera poco, el año pasado la Asociación Española de la Carretera (AEC) se despachó con el siguiente dato: más del 50 % de las vías españolas se encontraban en peor estado que en los años ochenta. En todo este contexto, fue la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras la que ha vuelto a pronunciarse.
En cifras de dinero, la ACEX alertó sobre la imperiosa necesidad de renovar las rutas para mejorar la seguridad vial, y lo hizo a sabiendas del preocupante contraste que aqueja a la Red de Carreteras de toda la nación, incluyendo la estatal y la autonómica: España es el país con más kilómetros de autovía en Europa y, sin embargo, desde hace años se coloca por debajo de otros países del continente en el ranking de los que más invierten.
Según un informe de ACEX que data del 2020, del 2009 al 2017 España invirtió en infraestructura de carreteras la mitad de lo que Alemania, Francia, Reino Unido e Italia destinaron durante el mismo período. El informe fue actualizado en 2024 y, entre presupuestos mejorados y los fondos recibidos post-pandemia a través del plan de recuperación Next Generation de la Unión Europea, la diferencia pasó a ser de un 30 %.No obstante, para la patronal no ha caducado el ponerse al día en la materia, ya que el déficit –un “déficit acumulado”, según declaraciones recientes de Federico Soria Martínez, presidente de ACEX desde el 2025,– lejos está de solucionarse. En el informe de seis años atrás, la ACEX ya denunciaba “redes antiguas que soportan actualmente una densidad de tráfico muy superior a aquella para la que fueron diseñadas originalmente”. Ahora le ha enviado un mensaje a los políticos sobre la inversión que se necesita.
“Esto es un dinero recurrente que, si queremos tener estas infraestructuras, cuesta un dinero mantenerlas. Y ese dinero hay que destinarlo un año tras otro”, apuntó en entrevista con Luis Herrero, de esRadio, donde dejó claro que, para quienes gobiernan, combatir los deterioros con correcto mantenimiento no vende: “La conservación no permite a los políticos cortar cintas”.
¿De cuánto dinero hablamos? Para atender al estado de los 166.000 kilómetros de carreteras españolas, Soria Martínez ha planteado el ideal de 5.000 millones de euros al año. De ese total, según las intenciones de la ACEX irían 2.000 millones de euros a las carreteras autonómicas, 1.000 millones deberían correr por cuenta de las diputaciones provinciales y los otros 2.000 millones se deberían destinar a los 40.000 kilómetros de la Red estatal, generándole a ésta una inversión de 50.000 euros por kilómetro, suma que equivaldría al presupuesto que los países mencionados –sobre todo Francia y Alemania– ya enviaban a sus carreteras casi 10 años atrás.