LA RULETA RUSA DEL COCHE USADO
El 4,2% de los vehículos importados tienen el cuentakilómetros trucado, mientras que en los coches nacionales la cifra baja al 1,7%. Si estás mirando un usado que viene de fuera, las probabilidades de que te cuelen gato por liebre se multiplican por 2,5.
Si lo tuyo es buscar gangas en coches importados, hay un dato que te va a hacer pensártelo dos veces antes de firmar. Un estudio europeo de carVertical revela que los vehículos que llegan de otros países tienen el doble de posibilidades de traer el kilometraje manipulado que los que se han quedado siempre en España, y la razón es tan simple como preocupante: cuando un coche cruza la frontera, su historial se borra por completo.
Los países europeos no comparten la información sobre los vehículos que se van de su territorio, así que un coche que sale de Alemania o Francia deja atrás todo su pasado. Eso incluye los kilómetros reales, los accidentes que haya podido tener y cualquier manipulación previa que le hayan hecho al contador. Total que, cuando ese mismo vehículo llega a España, nadie sabe lo que ha vivido de verdad.
El problema es estructural, porque cada país tiene sus propias leyes sobre la manipulación del cuentakilómetros y no existe un sistema común que permita rastrear estos cambios. Matas Buzelis, experto de carVertical, lo explica claramente: cuando un coche se exporta, su historial desaparece por completo, y eso convierte a los modelos importados en una apuesta mucho más arriesgada que los nacionales.
Además, muchos vendedores y concesionarios no saben que el vehículo que están ofreciendo tiene el contador alterado, porque no tienen acceso a los registros del país de origen. Compran de buena fe un coche que viene con los papeles en regla en España, pero que en realidad esconde una manipulación que se hizo antes de cruzar la frontera, y al final el perjudicado es el comprador que se lo lleva pensando que está haciendo un buen negocio.
El estudio analizó coches comprados entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, y los resultados para España son llamativos. El 62,6% de los vehículos revisados procedían del extranjero, mientras que solo el 37,8% se habían conducido siempre por territorio nacional, lo que demuestra que los importados son una parte muy importante del mercado de segunda mano aquí.
De todos los coches analizados, el 3,3% tenían el kilometraje manipulado, pero esa cifra se dispara al 4,2% cuando hablamos solo de importados. En cambio, los que nunca han salido de España apenas alcanzan el 1,7%, lo que significa que la probabilidad de encontrarte con un fraude es casi 2,5 veces mayor si el coche viene de fuera.
La encuesta también reveló que el 46,3% de los conductores europeos no confía en los vendedores de usados, y muchos de ellos han sufrido algún engaño en el pasado. Países como Alemania o Francia tienen fama de vender coches en buen estado, pero la realidad es que cada vehículo tiene su propia historia, y no todas son bonitas: muchos llegan después de haber tenido accidentes graves o con el contador trucado para parecer más atractivos.
El 83,2% de los encuestados cree que los compradores deberían tener acceso a los datos completos del coche que están mirando, independientemente del país en el que se haya usado antes. El número de identificación del vehículo (VIN) se trata en algunas naciones como información personal, pero más del 70% de los conductores asegura que esto no supone ningún riesgo para la privacidad y que debería compartirse sin problemas.
Mientras tanto, la Unión Europea prepara una certificación obligatoria para vender coches usados, aunque todavía no hay fecha concreta para que entre en vigor. La idea es crear un sistema común que permita rastrear el historial completo de cualquier vehículo, pero hasta que eso ocurra, comprar un coche importado sigue siendo una ruleta rusa en la que el comprador lleva todas las de perder.
Si estás pensando en hacerte con un usado que viene de fuera, la recomendación es clara: pide un informe completo del vehículo antes de firmar nada, porque confiar en lo que dice el vendedor puede salirte muy caro. Y si el precio te parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.