MÁS QUE UN COCHE PARA CIUDAD
Es un SUV urbano japonés con etiqueta Eco es la gran amenaza del Jeep Avenger, pero no es de Toyota ni de Nissan
Las cualidades todoterreno del tradicional Suzuki Vitara, hoy en modo microhíbrido. Diseño, modos de conducción, funciones clave y un par motor equivalente al del modelo americano.
Por fiabilidad de mecánicas, modelos como el Toyota Yaris Cross y el Nissan Juke interpelan a la demanda como ningún otro SUV urbano japonés cuando se trata de conducción híbrida autorrecargable. Pero un tercero, a su manera, se roba el interés de quienes buscan etiqueta Eco. No con el mismo caudal de matriculaciones, pero con una participación de mercado nada despreciable si entendemos que refleja su condición de vehículo de nicho.
El Suzuki Vitara no es un B-SUV más. Lo conocemos, tú también, probablemente. Hay mucha tradición en su andar, son casi cuatro décadas en la producción en serie. Y no es solo por la antigüedad que marca diferencia con el Yaris Cross y el Juke: es su esencia todoterreno de nacimiento lo que, desde 1988, marca su pulso en carretera y fuera de ella. Esa esencia 4x4 no se toca en estos tiempos de electrificación, de manera tal que a exponentes como el Jeep Avenger es la rivalidad que jura.
Compara con fichas técnicas en la mano. Sí, pero para decidir hace falta algo más. ¿Qué perfil de SUV te llama? El Yaris Cross podrá agregar a su gama la opción de tracción a las cuatro ruedas, pero siempre será nuestro amigo para la ciudad. El Vitara es 4x4 en espíritu antes o en igual medida que en ingeniería y es lo que hace atinada la equivalencia con el urbano de las siete ranuras... ahora iluminadas.
El ADN todoterreno del Suzuki Vitara, en elementos de diseño y conducción
Puede que las apariencias engañen, porque ya no es aquel 4x4 con diseño que nos pedía a gritos que lo lleváramos lejos de los dominios del asfalto, pero el ADN off-road no se pierde y se reparte en especificaciones elementales. Las apariencias engañan en el Vitara, pero hasta cierto punto. Con frecuencia abusamos del concepto de agresivo para describir un aspecto visual asociado al rendimiento, pero a la calandra negra de este SUV japonés le calza justo. Junto a los robustos paragolpes delanteros, esta calandra parece estar diseñada para advertir: mejor quitarse de su camino.
La otra clave del ADN se pone en práctica en la selección de alguno de sus cuatro momentos de conducción: el Modo Auto, que prioriza el consumo y recurre a la tracción a las cuatro ruedas solo si se la necesita; el Modo Sport, que vuelve al coche más deportivo y prestacional; el Modo Snow, que aumenta la tracción y la estabilización en superficies deslizantes; y el Modo Lock, donde el trabajo de las cuatro ruedas en simultáneo se intensifica para sortear atascos en barro, nieve o arena.
Con funciones igual de precisas como el control de retención en pendientes, que hace que el SUV se mantenga, cuando va en subida, en la rápida transición de pedal de freno a pedal de acelerador, el Vitara también confirma su estirpe todoterreno. A propósito, la respuesta de motor no se negocia en el Vitara microhíbrido y, con el par de 235 Nm desde las 2.000 revoluciones por minuto de su 1.4 con turbocompresor, garantiza paridad con el Avenger 4xe de 48 voltios, que transmite 230 Nm máximos a 1.750 revoluciones. En potencia, eso sí, el modelo americano convence con 35 caballos extra.