TRÁFICO MADRILEÑO

Ver para creer: así se 'dio la vuelta' el tráfico en Madrid con la llegada del Papa

A pesar de los millones de personas que llegaron a la capital y de los cortes y desvíos, la circulación mejoró del 6 al 9 de junio.

La inesperada situación vivida con el tráfico en Madrid con la llegada del Papa Geotab

Entre el 6 y el 9 de junio, Madrid acogió de forma casi simultánea tres eventos de enorme convocatoria: la visita del Papa León XIV, los conciertos de Bad Bunny y la Feria del Libro. Millones de personas llegaron a la capital en esos cuatro días y, sin embargo, la circulación mejoró.

Los datos de la red de vehículos conectados de Geotab, revelan que esos cuatro días registraron mejoras en términos generales, mientras que determinadas zonas directamente afectadas por los eventos absorbieron una mayor presión de tráfico debido a cortes, desvíos y concentración de desplazamientos. El tiempo medio que cada vehículo pasó parado con el motor en marcha cayó un 6,3% por trayecto, lo que en conjunto supuso 451 horas menos de ralentí entre los vehículos analizados por Geotab.

El estudio, basado en datos agregados y anonimizados de vehículos conectados que operaron en Madrid entre el 6 y el 9 de junio, revela que la velocidad media aumentó un 5,7%, pasando de 33,31 km/h a 35,20 km/h, mientras que el tiempo medio de circulación para desplazarse por la ciudad se redujo un 4,8%. Todo ello en un contexto en el que el número total de desplazamientos aumentó un 5%, superando los 1,6 millones de trayectos.

Tráfico en Madrid el 2 de junio de 2026 | Geotab

Los resultados contrastan con la percepción habitual asociada a este tipo de acontecimientos. Tradicionalmente, la celebración de grandes eventos se vincula a mayores niveles de congestión y retrasos. Sin embargo, los datos sugieren que Madrid logró absorber la presión adicional gracias a una combinación de restricciones temporales al tráfico, cambios en los hábitos de desplazamiento y un mayor uso del transporte público.

El incremento de los desplazamientos no implica necesariamente que hubiera más vehículos circulando. Una circulación más fluida permite que un mismo vehículo complete un mayor número de trayectos a lo largo de la jornada, reduciendo tiempos improductivos y mejorando el aprovechamiento de la red. El resultado fue el contrario al esperado, quienes sí necesitaban circular encontraron unas calles más despejadas de lo habitual.

El comportamiento varió según las zonas de la ciudad

Aunque el balance general fue positivo, el impacto no fue homogéneo en todas las áreas afectadas por los eventos. El entorno del Bernabéu fue uno de los ejemplos más claros de cómo convivieron dos realidades distintas durante esos días. La zona registró un 16,1% más de desplazamientos respecto a jornadas habituales, además de 580 litros menos de combustible consumido y 1,53 toneladas menos de emisiones equivalentes de CO₂ frente al periodo de referencia.

Sin embargo, los accesos inmediatos concentraron algunos de los mayores problemas de circulación. El Paseo de la Castellana vio reducirse la velocidad media un 77% respecto al periodo de referencia, mientras que los accesos desde Chamartín y Chamberí registraron caídas del 86% y el 76%, respectivamente. Esto demuestra que la ciudad evitó el colapso generalizado pero el impacto de los grandes eventos siguió siendo visible en los puntos de acceso más próximos a los recintos afectados.

Por el contrario, las áreas próximas a la Catedral de la Almudena experimentaron los efectos más visibles de las restricciones y desvíos de tráfico. Aunque los vehículos permanecieron menos tiempo parados, durante los recorridos alternativos incrementaron el consumo por kilómetro y elevaron las emisiones.

La zona de Cibeles actuó como un punto de absorción del tráfico procedente de otras áreas afectadas por cortes puntuales. Allí aumentó significativamente el volumen de desplazamientos, aunque la eficiencia por trayecto se mantuvo estable.