HASTA 748 CV
La Bayerische Motoren Werke saca músculo para plantar cara a las opciones más deportivas de sus rivales, incluso de fabricantes de deportivos.
La firma bávara nos sorprendió con el BMW XM Label Red. Con sus cerca de 750 CV, este super-SUV híbrido enchufable es capaz de igualar las prestaciones de modelos deportivos de la casa como el BMW M4, un rendimiendo brutal bajo un envoltorio formidable de líneas duras y apariencia colosal. Tipo Hummer si se me permite.
Aunque hay versiones menos estratosférica, nosotros nos hemos puesto al volante de la variante tope de gama, con la vitola de ser -casi nada- el M más potente jamás fabricado en serie. No nos engañemos. No estamos hablando de un súper-deportivo, sino de un todocamino imponente que lucha con todas sus fuerzas -y la tecnología más avanzada- para comportarse como aquel.
Hablamos de un modelo con nuevo lenguaje de diseño de la marca y un frontal dominado por una parrilla tremenda por grande y vertical. Además, se ilumina, lo que sorprende muchísimo en carretera a quienes la ven por el retrovisor y no saben si les persigue algún tipo de aeronave.
Paragolpes cargado de aristas y formas cúbicas rematan su 'rostro'. Lateralmente, impactan las originales llantas de 21 pulgadas que pueden llegar hasta las 23 pulgadas opcionalmente.
El BMW XM podría ser algo así como la variante deportiva y con ciertos aires de coupé del BMW X7. De hecho, comparte la plataforma CLAR con ese modelo y con otros como los Serie 7 y Serie 5. En este caso, tenemos un SUV de 5,11 metros de longitud, con 2 metros justos de ancho y 1,75 metros de alto. A ello habría que sumar una enorme distancia entre ejes de 3,1 metros para dejar un habitáculo muy capaz.
El habitáculo del XM no llama tanto la atención como el exterior, pues la parte del salpicadero es similar a lo que veríamos en otros modelos de alta gama de BMW. Eso se traduce en el Curved Display de la marca con una pantalla táctil de 14,9 pulgadas en el mismo marco que la instrumentación digital. En este caso, aparece el BMW Live Cockpit Professional de 12,3 pulgadas en una variante específica M con más datos de lo habitual. Así el usuario podrá conocer las fuerzas G, el soplado del turbo y otros detalles que hacen las veces de telemetría.
La pantalla principal es muy accesible en el sentido de que los menús son claros y la respuesta rápida. Cuenta con el último sistema operativo BMW ID8 y también se beneficia de una conectividad completa con Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico. Además, tiene el control gestual para que sean más fáciles algunos comandos y siempre se puede hacer uso del control por voz mejorado. Como detalle, este modelo integra el Head-Up Display de serie y otros elementos que le hacen ser realmente especial.
El BMW XM Label Red es un tope de gama en sí mismo y eso es sinónimo de lujo y calidad. También de mucha deportividad, pues se beneficia de una tapicería de cuero completa en dos colores que le da un carácter muy marcado. El rojo y el negro se combinan por todo el habitáculo, con los asientos de una forma muy llamativa, con costuras en contraste y con las rejillas del aire haciendo ese juego.
Destacar también otros detalles como las molduras de fibra de carbono con los colores de M, que son realmente llamativas, y también la placa con la numeración del modelo. El patrón del techo es otro punto llamativo, pues va tomando formas prismáticos y tiene relieve, consiguiendo una atmósfera de lo más peculiar.
Por dimensiones podía quedar bastante claro que el BMW XM es adecuado para albergar a pasajeros con total comodidad. En este tipo de buque insignia, aunque tenga homologación para cinco personas, se ha pensado más en el bienestar de cuatro, pues la plaza central carece de forma y va surcada por un prominente túnel de transmisión. Eso sí, los viajeros que se sienten en las plazas laterales tendrán muchísimo espacio para las piernas y tampoco encontrarán muchos problemas en el hueco que queda hacia el techo.
El maletero anuncia 527 litros de capacidad, que no está mal. Podría parecer demasiado pequeño para su tamaño exterior, pero también hay que tener en cuenta que se trata de un modelo híbrido enchufable. De hecho, vemos que no hay hueco bajo el piso y que tendremos que llevar los cables de carga con el resto de enseres que dejemos en esta superficie.
Lo compensa con una gigantesca boca de carga con portón de apertura eléctrica y también con ganchos, redes, iluminación y todo tipo de bondades. Incluso la tapicería de esta zona se nota de buena calidad. Además, la capacidad total del maletero puede llegar hasta los 1.820 litros en el caso de abatir la segunda fila de asientos en dos partes (60:40).
El BMW XM Label Red presume de ser el M más potente de todos y eso lo consigue electrificación mediante. Estrena el sistema de propulsión híbrido enchufable M Hybrid, que es el mismo que posteriormente han adoptado los BMW M5. Eso se traduce en la conjunción de un motor V8 biturbo de 4.4 litros con un bloque eléctrico integrado en la caja de cambios M Steptronic de ocho velocidades. Los niveles de potencia son bastante sorprendentes y el todocamino presume de llegar a una cifra combinada de 748 CV y 1.000 Nm de par.
Si nos ponemos a analizar, el bloque de ocho cilindros ya alcanza por sí mismo 585 CV. A esto hay que añadir los 145 kW del eléctrico. Ya hemos mencionado la transmisión automática, pero el XM Label Red también presume de la tracción total M xDrive. Y para ser un híbrido enchufable no podía faltar una batería de 25,7 kWh de capacidad neta que le permite homologar una autonomía de entre 75 y 83 kilómetros. Suficiente para ganarse la etiqueta CERO de la DGT y dejar un comportamiento de lo más destacado.
Ponerse al volante del BMW XM Label Red es algo bastante peculiar. Nosotros lo hicimos durante una prueba de corta duración, pero en la que pudimos sacar bastantes conclusiones. La primera es que es una auténtica bestia por prestaciones. Está a la altura de algunos superdeportivos, pues acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y su velocidad puede llegar hasta los 290 km/h con el paquete opcional M Driver’s Package. No lo comprobamos, pero lo cierto es que impone pisar el pedal hasta el fondo.
De hecho, es medio segundo más rápido que el XM convencional, al que también saca 95 CV y 100 Nm de par. Uno de los aspectos más destacados son precisamente los 1.000 Nm de par, que hacen que la respuesta sea contundente y prácticamente instantánea. A eso, lógicamente contribuye la electrificación. El sistema eléctrico aporta ese empuje sin demora y se puede elegir también este aspecto. La gestión de la energía se divide en los modos Hybrid, Electric y eControl.
No puede faltar una configuración muy precisa para todos los componentes del BMW XM Label Red. Cuenta con el menú M Setup para modificar el peso de la dirección, la rapidez del cambio o la dureza de la suspensión. De hecho, trae de serie el tren de rodaje M Professional adaptativo, que incluye amortiguadores controlados electrónicamente y estabilización activa. Es un elemento clave para conseguir precisión y reducir los balanceos de esta carrocería.
Porque no hay que olvidar que estamos con un coche de 2,7 toneladas y que eso siempre va a jugar en su contra. Es precisamente la cifra más polémica y la que hace que no pueda ser tildado como un auténtico deportivo. Es cierto que corre muchísimo, pero también se siente algo torpe con ese sobrepeso que consigue con el sistema híbrido. Queda algo disimulado por sistemas como el M xDrive para garantizar la tracción, junto al diferencial M Sport en el eje trasero.
Lo cierto es que quien compre un BMW XM Label se va a preocupar bien poco por su eficiencia. Aún así, vemos que en la vida real tendrá una autonomía eléctrica que rondará los 60 kilómetros, con la velocidad máxima limitada a 140 km/h si circula en el modo sin emisiones. Encontramos otra pega, pues la carga de la batería acepta una potencia máxima de 7,4 kW en corriente alterna y requiere cuatro horas y cuarto. Del consumo de gasolina sin electricidad no podemos hablar mucho, pero recordad que es un V8 y que va montado en un mastodonte, difícilmente bajará de 13 litros.
El BMW XM tiene un precio de partida de 129.700 euros, aunque ese sería el modelo base. El Label Red es un modelo muy especial y tiene ese nivel de potencia tan elevado que le hace colocarse en lo más alto de BMW M. Por eso también tiene un precio mucho más prominente y que llega hasta los 201.700 euros. Es una tarifa realmente elevada, pero entendible teniendo en cuenta de que este modelo será producido de forma más limitada.
BMW ha conseguido crear un coche capaz de competir con pesos pesados como el Lamborghini Urus, el Porsche Cayenne GT, el Aston Martin DBX 707 o el reciente Ferrari Purosangue. Para conseguirlo ha creado un enorme SUV de 5,1 metros de largo que defiende la filosofía habitual en este tipo de coches, derrochando rendimiento y lujo a partes iguales, lo que permite hablar de un coche que será excepcionalmente rápido, pero en donde podrán viajar 5 personas con la total de las comodidades.
El diseño del BMW XM lleva a las calles unos rasgos de 'tipo duro' que llega a la ciudad. Un coche que presume de una imagen de fuerte carácter que derrocha personalidad y deportividad. El contraste se produce en el interior, un habitáculo donde prima más el lujo y la tecnología, encontrándonos un nuevo sistema multimedia (8º generación) como principal protagonista, pero acompañado de un diseño minimalista y cuidado que busca dar vida a un auténtico salón rodante.
Por más que vaya de duro, el BMW XM no puede ocultar su ADN de SUV 'pijo', pues pesa 2.710 Kg, aunque es cierto que ha logrado una excelente dinámica de conducción gracias a un reparto de pesos 50/50 y al añadir numerosas soluciones para gobernar lo que parecería ingobernable, como la tracción total inteligente, dirección en las cuatro ruedas, suspensión adaptativa, estabilizadoras activas, diferencial trasero controlado o un cambio automático de 8 relaciones por convertidor de par específico.
La gama de propulsores contemplará dos opciones híbridas enchufables, estando basadas en el mismo motor 4.4 V8 Twin-Turbo. En primer lugar estará la versión de 653 CV y 800 Nm, subiendo hasta los 748 CV y 1.000 Nm para la versión Red Label.
El esquema híbrido diseñado por BMW hace uso de un motor eléctrico de 197 CV y 280 Nm alojado en el interior de la transmisión, este motor es alimentado por una batería de iones de litio con 25,7 kWh de capacidad, lo que permite poder circular en modo eléctrico a velocidades de hasta 140 Km/h y homologar una autonomía de entre 82 y 88 Km bajo ciclo WLTP. La recarga de la batería se podrá realizar a potencias de hasta 7,4 kW en corriente alterna.
La mecánica empleada es la del bloque S68, un potente propulsor V8 biturbo de 4.4 litros que en este caso se encuentra asociado a un motor eléctrico que le aporta casi 200 CV y 279 Nm y a una caja de cambios automática de ocho velocidades, capaz de empujar en el 0 a 100 km/h por debajo de los cuatro segundos, rebajando en cuatro décimas la marca establecida por la versión sin aditamentos de dicho modelo.
La velocidad se encuentra limitada electrónicamente a 250 km/h, pero encontrará su techo a los 282 km/h en el caso de optar por el ya conocido M Driver's Package.