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Sigue el viaje a la Luna de la misión Artemis II en vídeo

Confort y seguridad

Diseñados para sobrevivir seis días: los secretos tras los galácticos trajes naranjas de la Artemis II en la misión a la Luna

Los detalles Los uniformes están diseñados de manera personalizada y cuentan con protección contra el fuego y con unos cascos ligeros para facilitar la comunicación. Los guantes y las botas, clave.

Más de medio siglo ha pasado desde la última vez que el ser humano puso rumbo a la Luna. A un lugar que desde el Apolo 17, en 1972, se dirigiese al satélite más cercano a la Tierra. Ahora, en 2026, la misión Artemis II tiene el mismo objetivo, con Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen listos y preparados para sacar fotos en HD de la cara oculta lunar ataviados con unos trajes naranjas equipados con lo último de lo último en tecnología espacial.

Porque no todos los días se va a la Luna. Porque no todos los días se sale de la atmósfera terrestre. Porque, desde el despegue y tras solucionar diversos problemas relacionados con la comunicación y con el primer baño funcional en una nave espacial, la Orión ha encendido su motor principal en esa misión que les llevará al satélite y les traerá de vuelta al planeta azul en 10 días.

Y para ello, los trajes naranjas. El uniforme del denominado 'Naranja Internacional' que asegura la detección rápida en caso de rescate y que es un símbolo de protección. Lo tiene todo, con un atuendo diseñado para las fases críticas del vuelo y para que los astronautas cuenten con un sistema de protección vital en caso de que algo malo pase a bordo.

Confeccionados de manera personalizada, cuenta con protección al fuego y con un casco ligero que reduce el ruido a la par que facilita la comunicación entre los tripulantes y con el control de la misión. Además, tiene un líquido de enfriamiento para regular la temperatura corporal.

Tal y como cuenta la NASA, están diseñados para soportar largas jornadas de uso y cuentan con todo tipo de herramientas para facilitar cada actividad de los astronautas.

Los guantes, mismamente, son compatibles con los sistemas táctiles de la nave; las botas, por su parte, son flexibles y protegen frente al fuego.

Si hubiera algún tipo de despresurización en la nave, el traje cuenta con un soporte vital de seis días y tienen también un chaleco salvavidas con una baliza de localización, barras luminosas, un cuchillo de rescate y diversos compartimentos para llevar en ellos diversas herramientas.

Son avances más que notables con respecto a los trajes usados de manera anterior. Desde 1986, con el accidente del Challenger, se adoptó el color naranja para el lanzamiento y reentrada para localizar de manera rápida a los tripulantes, dejando atrás los clásicos trajes blancos del Apolo.

El color facilita las tareas de rescate tras un amerizaje, y tiene su origen en la aviación militar de EEUU.

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