El regreso a la Luna, medio siglo después
Los detalles de Artemis II: 11 días de misión en 9 metros cuadrados, sin ducha, comiendo latas y con Coldplay en la playlist de la nave
Los detalles La misión Artemis II de la NASA marca el regreso a la Luna con una tripulación histórica: Reid Wiseman al mando; Victor Glover, primer astronauta negro en misión lunar; Christina Koch, primera mujer; y Jeremy Hansen, primer no estadounidense.
Resumen IA supervisado
La NASA ha lanzado la misión Artemis II, marcando su regreso a la Luna después de medio siglo. Aunque no aterrizarán, esta misión prepara el camino para futuros viajes lunares. A bordo de la cápsula Orion, que orbita la Tierra antes de dirigirse a la Luna, viajan cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Durante los 11 días de misión, los astronautas vivirán en un espacio reducido, realizando experimentos y ejercicios en ingravidez. La misión incluye una lista musical temática y culminará con el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, alcanzando la mayor distancia recorrida por humanos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Entre las escapadas de Semana Santa hay quien hace la maleta sin salir del planeta. Mientras media España mira al cielo esperando que escampe, la NASA ha decidido volver a la Luna. Medio siglo después de la última vez. Lo hace con Artemis II, una misión que no pisa todavía el suelo lunar, pero que abre el camino para regresar de verdad. El nombre no es casual: Artemisa, en la mitología griega, es la hermana gemela de Apolo y la diosa de la Luna.
El miércoles despegó la nave y, con ella, una de las fases más críticas. Nada más salir de la Tierra, todo es vulnerable: la velocidad, la trayectoria, cualquier fallo mínimo. Superado ese momento, la cápsula Orion orbita ahora nuestro planeta. Es un ensayo de seguridad, durante 24 horas, los sistemas se ponen a prueba. Si algo falla, todavía están a tiempo de volver. Si no, encenderán motores de madrugada en España y se marcharán.
A bordo viajan cuatro nombres y tres hitos. Reid Wiseman, comandante. Victor Glover, piloto y primer astronauta negro en una misión lunar. Christina Koch, ingeniera y primera mujer que viajará hasta la Luna. Y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, primer no estadounidense en sumarse a este viaje.
El viaje durará 11 días. Y aunque suene épico, se parece más a una acampada que a una película. Una acampada de nueve metros cúbicos. Ese es todo el espacio habitable dentro de Orion: el equivalente a una furgoneta de mudanzas. Ahí dentro ocurre todo. Se trabaja, se come, se duerme y se espera, y todo puede seguirse en directo por el canal de YouTube de la agencia estadounidense.
Todo está milimetrado: la jornada se divide entre trabajo, ejercicio, descanso y experimentos. Incluso el sueño está programado, con entre ocho y ocho horas y media diarias, en sacos tipo hamaca sujetos para evitar flotar por la cabina.
La ingravidez también complica algo tan básico como hacer ejercicio. Para combatirlo, utilizan la flywheel, una máquina diseñada para realizar sentadillas, remo o peso muerto, con la que se entrenan unos 30 minutos al día.
Comer en el espacio sigue sin parecerse a comer. No hay neveras ni fruta fresca. Hay sobres. Comida deshidratada que vuelve a la vida con agua: brócoli gratinado, ensalada de mango, tortillas. Los cubiertos, por cierto, van pegados con imanes.
La higiene también es particular. No hay duchas, así que recurren a toallitas húmedas y champú seco. Entre los detalles más llamativos está el nuevo baño, un pequeño habitáculo con retrete, un auténtico lujo si se compara con las misiones del programa Apolo hace 50 años. De hecho, durante las primeras horas surgió una pequeña alerta técnica relacionada con este sistema, aunque fue solucionada sin mayores consecuencias.
En esta misión también viaja la música. Una lista de 200 canciones en iTunes donde suenan The Beatles, Coldplay o Adele. Todas con una condición: que hablen de la Luna o del espacio. Como si hiciera falta recordarlo.
El momento clave llegará en el quinto día. Entonces dejarán de orbitar y se adentrarán en lo desconocido. Durante tres horas, la nave sobrevolarán la cara oculta de la Luna y alcanzarán la mayor distancia recorrida por humanos en la historia. Será el punto más lejano al que haya viajado una tripulación en toda la historia.
No van a aterrizar. Pero sí van a mirar. Y a enviar imágenes de un lugar que, aunque lo hayamos visto mil veces en fotografías, sigue siendo profundamente ajeno.
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