Guareña, Badajoz
La última joya de los Tartesios está en Badajoz: un carro de bronce que desvela que comerciaban con Mesopotamia y Egipto
Los detalles En su octava excavación, se ha desenterrado una nueva prueba para poder entender quiénes fueron exactamente los tartesos. Construido en bronce y decorado con figuras aladas en sus laterales, imágenes nos hablan de su cercanía con Mesopotamia y Egipto.
Resumen IA supervisado
Un impresionante carro de bronce ha sido descubierto en el yacimiento arqueológico de Guareña, Badajoz, en España, un sitio clave para entender la cultura de los tartesios. Este hallazgo, que data de hace 2.500 años, se encontró en una casa de adobe sepultada por sus habitantes tras un banquete y sacrificio. El carro, decorado con grifos y figuras aladas, muestra conexiones con Mesopotamia y Egipto, evidenciando la destreza artesanal y la red comercial mediterránea de los tartesios. Junto al carro, se hallaron cerámicas y marfiles de Grecia y Egipto, subrayando la importancia de este enclave arqueológico.
* Resumen supervisado por periodistas.
Un maravilloso carro de bronce. Este es el último gran hallazgo de uno de los yacimientos más sorprendentes descubiertos en todo el mundo. Está en España. Concretamente en Guareña, Badajoz. Se ha encontrado en una casa de adobe de dos pisos, que fue sepultada por sus propios habitantes, los Tartessos.
Esto ocurrió hace ya 2.500 años, pero ahora se sabe que enterraron ellos mismos la casa tras haber celebrado en ella un gran banquete y un sacrificio.
Los tartesios siguen rodeados de misterios, aunque algunos de ellos están más cerca que nunca de ser resueltos. En el vídeo que acompaña esta noticia se puede ver la Casa del Turuñuelo, que se ha convertido en la clave para resolver un misterio milenario. En su octava excavación, se ha desenterrado un impresionante carro ritual o, visto de otro modo, una nueva prueba para poder entender quiénes fueron exactamente los tartesos.
"Este tipo de carros, del que no tenemos muchos paralelos, por ahora en el Mediterráneo, tiene dos grifos, que son dos seres mitológicos, con una pieza de una factura excepcional", explica Esther Rodríguez, de IAM-CSIC de la Junta de Extremadura.
Construido en bronce y decorado con figuras aladas en sus laterales, estas imágenes nos hablan de una cercanía con Mesopotamia y Egipto. Pero también nos habla de la destreza de los artesanos que habitaron la península hace 2.500 años.
Pero, sobre todo, el hallazgo de este carro, del que solo se han encontrado ejemplares parecidos en la antigua Etruria (actual Italia), evidencia la red comercial que unía a los tartesios con los territorios y pueblos del Mediterráneo hace 2.500 años.
De hecho, junto a esta extraordinaria pieza, descubierta en los trabajos arqueológicos del edificio principal del yacimiento, se han recuperado cerámicas, alabatro y marfiles de Grecia y Egipto, que demuestran la importancia de este enclave arqueológico y sus vínculos comerciales.
No es el único, porque en los últimos diez, este yacimiento nos ha acercado más que nunca a conocer sus rostros por primera vez y su alfabeto. Aunque haya arrojado otros enigmas. Porque quienes habitaron esta casa de Turuñuelo de Guareña la abandonaron precipitadamente para sepultarla después de un gran banquete.
Y por eso, dos siglos y medio más tarde, observar estos ojos es un logro que nos acerca un poquito más a seguir desvelando sus misterios.
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