Consecuencias económicas
El cierre del estrecho de Ormuz provoca un colapso con el que gana EEUU, China pierde y todos pagan más por petróleo y gas
Los detalles Muchos barcos no se atreven a atravesar este punto estratégico para el comercio mundial por miedo a que Irán los hunda. Una situación que está sacudiendo el mercado global del petróleo y del gas.
El conflicto en Oriente Medio también tiene al comercio y a las economías globales en vilo. El mayor ejemplo lo encontramos en el colapso que se está viviendo en el Estrecho de Ormuz. Allí, son muchos los barcos que no se atreven a atravesarlo, por miedo a que Irán los hunda. Una situación que está sacudiendo el mercado global del petróleo y del gas.
Pero, como en todo, hay algunos que ganan. Por ello, nos preguntamos: ¿quiénes ganan y quiénes pierden en este colapso marítimo en Ormuz?
China ha cerrado el grifo a las exportaciones de gasolina y diésel. Ha prohibido a sus empresas enviar combustibles a otros países y esto se traduce en sacar del mercado global casi un millón y medio de toneladas al año. Además, ya busca otros vendedores más allá de Irán.
En las últimas horas, Putin ha dejado caer que podría dejar de vender gas y petróleo a Europa y, con el estrecho de Ormuz bloqueado, los países buscan alternativas.
Las grandes beneficiadas son las exportadoras estadounidenses. Las dos principales compañías de gas llevan días subiendo en bolsa.
¿Quién pierde? Los países importadores. "Todo aquel que no es Venezuela, Estados Unidos o países árabes es importador", explica Carlos Martín, director de operaciones de Enerjoin.
En particular, países asiáticos. El 75% del petróleo que llega a Japón pasa por el estrecho de Ormuz. El 60% del que importa India y el 40% del que compra China. En Corea del Sur las reservas se agotan. "En Corea del Sur se informó el miércoles que tenía nueve días de reservas de gas", subraya Martín.
Y también en Europa. En Alemania y Francia apenas superan el 20% y en los Países Bajos están al 10%.
Pasado el invierno, arranca la época en que los países compran el gas para llenar sus reservas. "Se denomina época de inyección. Compramos gas para almacenarlo", añade Martín. Las compañías venden al mejor postor. Se combina hasta el combustible que ya está navegando hacia un destino. "Hay como 150 millones de barriles que en cualquier momento se pueden dar la vuelta", dice José García Montalvo, catedrático de Economía en la UPF.
Si alguien les hace una mejor oferta, los barcos no dudan en cambiar de ruta.
La guerra afecta al bolsillo
Llevamos seis días de guerra en Oriente Medio y ya se notan las consecuencias de esta guerra en el bolsillo, porque el diésel ha aumentado casi 20 céntimos el litro. En el mismo día en el que se producen los primeros bombardeos, el sábado 28 de febrero, ya subió su precio 2 céntimos, y desde el martes, cada día ha ido aumentando su precio de 5 en 5 céntimos. Y parecido con la gasolina.
En las bosas se ha vivido toda una jornada de montaña rusa en las bolsas. El Ibex ha comenzado a bajar, para luego subir y terminar la jornada otra vez en rojo. Al cierre ha caído un 1,38%. Y eso que el Ibex35 es el índice que menos ha caído dentro de las principales bolsas europeas. Porque casi todas se han teñido de rojo.
Una sangría que ha llegado a la bolsa de EEUU. El optimismo del miércoles se ha pinchado y los principales índices del país llevan toda la tarde de este jueves cayendo.
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