en Más Vale Tarde
Los mayores de 50 años que opositan se multiplican por cuatro en seis años: buscan estabilidad y seguridad laboral
El 34% de los parados en España en estos momentos tienen más de 55 años, son ya el grupo mayoritario de desempleados por primera vez. Ante esta situación, mucha gente opta, cada vez más, por volver a estudiar y opositar con la esperanza de lograr "una vida laboral tranquila".
Resumen IA supervisado
En el programa Más Vale Tarde se ha analizado el creciente fenómeno de personas mayores de 50 años que, tras quedarse en paro, optan por opositar. Este grupo, que representa el 34% de los desempleados en España, busca estabilidad laboral y garantizar su jubilación. Gemma Díaz, coach de Supera Oposiciones, destaca que estudiar a esta edad no es solo memorizar, sino comprender mejor gracias a la experiencia de vida. Rocío Escalera y Bárbara son ejemplos de mujeres que, tras perder sus empleos, decidieron opositar buscando libertad y seguridad laboral, a pesar de las dificultades que implica retomar los estudios.
* Resumen supervisado por periodistas.
En Más Vale Tarde han abordado la situación de las personas que se quedan en paro cuando tienen 50 años o más y deciden optar por una solución: opositar. De hecho, los mayores de 50 años que opositanse han multiplicado por cuatro en seis años.
El 34% de los parados en España en estos momentos tienen más de 55 años, son ya el grupo mayoritario de desempleados por primera vez. Pero, ¿qué pasa si nos quedamos sin trabajo pasados los 50 años? Ante esta situación complicada mucha gente opta, cada vez más, por volver a estudiar y opositar. La estabilidad o garantizar la jubilación son los principales objetivos.
"La situación en la que vivimos a nivel general no es la que teníamos hace 20 o 30 años, entonces hay mucha incertidumbre. Hoy tienes trabajo, pero mañana igual no. Entonces la gente teme perder su trabajo o teme estar en un trabajo donde no es feliz o no se siente realizado. Entonces, con esa edad se preguntan: '¿Quién me va a contratar con 50 años?'", ha señalado Gemma Díaz, coach de Supera Oposiciones.
Sobre si estamos menos en forma para estudiar cuando hemos pasado de los 50, ha apuntado que "la gente confunde estudiar con memorizar". "No se estudia igual, no se estudia de una manera mecánica. La comprensión es mucho más fácil para aquella persona que ya tiene experiencia de vida", ha explicado Díaz.
"Lo primero es que seáis realistas y veáis qué tiempo real tenéis para dedicarle a la oposición. Cuando tenéis esta edad, la motivación es mayor porque ya sabéis lo que habéis vivido y ya sabéis lo que no queréis", ha agregado la coach.
Rocío Escalera, de 54 años, lleva seis años estudiando para la oposición de Maestra de Educación Primaria. "Estuve trabajando en la concertada, que se trabajan muchas horas, entonces yo quería tener tiempo de calidad para realmente ejercer mi profesión en condiciones, porque lo que estaba haciendo era sobrevivir", ha explicado.
Ella era accionista en un colegio concertado cuando la despidieron. "Entonces aproveché que me habían despedido para ponerme a estudiar", ha detallado. Lo que le motiva de una oposición, según ha destacado, es, primero, la "libertad", pero también estabilidad, "sobre todo cuando vienes de que te han echado de una patada porque le caes mal a alguien, pues por supuesto".
Sin embargo, ha descrito la experiencia de volver a estudiar y sentarse en un pupitre como "horrorosa". "Sinceramente, horrible. O sea, no te dan las neuronas. La concentración es dificilísima. Hay que redactar, hay que volver a escribir, que casi se te ha olvidado. Es muy difícil", ha asegurado sobre su experiencia.
Otro caso es el de Bárbara, que ha decidido opositar con 52 años. Ella llevaba 26 años trabajando en su propio despacho como abogada cuando le diagnosticaron una enfermedad grave y tuvo que parar, cerrar el despacho, por lo que se puso a estudiar. Ahora trabaja como autónoma con algunos clientes mientras prepara una plaza para trabajar una plaza pública en los juzgados. Más Vale Tarde ha vivido una jornada con ella, que es frenética. Trabaja, cuida de la familia y estudia.
Su día empieza con "un poco de locura", como ha dicho ella misma, "mirando la agenda porque tengo que combinar lo que sé del trabajo profesional y luego ver cuándo puedo poner el momento de estudio". Ella no se había planteado opositar, pero hace como un año tomó la decisión por un tema personal de enfermedad. "Es algo que me obliga a parar porque yo tengo que tener dos intervenciones seguidas y después tener un tratamiento y por lo tanto sí que me obligó a parar. Y esto nos obliga en un momento determinado a cerrar el despacho", ha explicado.
Así, ha apuntado que pensó en la oposición "por la seguridad", y por los horarios, porque considera que le iba mejor tener un horario más reducido. "Y, por otro lado, la estabilidad que me daba porque al ser autónomo no tienes ninguna seguridad". "Yo no tuve baja porque yo en ese momento no me pude ir de baja y no pude descansar como puede descansar una persona que está trabajando por cuenta ajena o que es funcionario".
Esto es lo que ahora quiere transformar por completo. "Esto no se puede volver a repetir en mi vida y yo quiero acabar de otra manera", ha asegurado. Ahora, mientas oposita, intenta estudiar dos horas diarias y el fin de semana trata de hacer una mas. "Muchas veces hasta las 18:00 de la tarde o 19:00 no me puedo poner a estudiar y lo llevo. Depende del día, pero relativamente bien. Sí, sí, sí, sí. Soy yo. En qué juzgado es? Vale, De acuerdo.
Sin embargo, en ocasiones la llaman por un asunto de trabajo y le toca acudir de improviso, lo que la obliga a estudiar "en los sitios más extraños". "En un pasillo de un juzgado esperando, por ejemplo, para una declaración. O esperando en una comisaría para que me saquen un detenido. Eso sí, con la Constitución en la mano y en un banco, en la calle, en cualquier lado", ha apuntado.
Dentro de diez años, Bárbara se imagina "viviendo tranquilamente". "Teniendo una vida laboral tranquila y trabajar pero con más tranquilidad".