El agosto de las petroleras

Las petroleras se forran: quintuplican sus beneficios al no haber tantas refinerías por las guerras en Ucrania e Irán

El contexto La estadounidense Chevron ha casi quintuplicado sus ingresos, mientras que otras, entre ellas la española Repsol, los han triplicado. Beneficios de miles de millones de dólares mientras las gasolineras españolas cada vez están más caras.

El diésel roza otra vez los dos euros el litro. Lo llamativo es que la última vez que estuvo así el petróleo costaba 120 dólares mientras que hoy solo vale 90. ¿Por qué pasa esto? Porque hay menos refinerías por las guerras en Ucrania e Irán. Y esto también aumenta los beneficios de las petroleras, que están duplicando, triplicando y en algún caso, hasta cuadruplicando sus beneficios.

Los últimos beneficios de las grandes petroleras del mundo han sido tan estratosféricos que escandalizan hasta al mismísimo Donald Trump. "Están haciendo demasiado dinero. No me gusta. Debería ser el último en decirlo. Nadie más que yo defiende el libre mercado", aseguró el presidente estadounidense a principios de agosto.

La estadounidense Chevron ha casi quintuplicado sus ingresos, mientras que otras, entre ellas la española Repsol, los han triplicado. Beneficios de miles de millones de dólares mientras las gasolineras españolas cada vez están más caras.

De media hoy, la gasolina está a 1,70 euros y el diésel a 1,85. En gasolineras de Madrid y Barcelona el gasóleo está rozando los dos euros. Aunque esta vez la causa no hay que buscarla en el precio del crudo. "El mundo se ha quedado sin refinerías", explica Antonio Aceituno, CEO de Tempos Energía.

No hay refinerías porque Ucrania ha atacado las más grandes de Rusia y las del Golfo Pérsico viven bajo fuego constante. "Hay una escasa capacidad mundial de refinado. Esto ha hecho que el coste de refinamiento sea mayor", apunta Iván Santos, Socio y cofundador de Enerjoin.

Por eso, los precios hoy son casi los mismos que en marzo de 2022, un mes después de que estallara el conflicto en Ucrania, cuando el barril de Brent alcanzó el techo de 140 dólares, 50 más que lo que marcaba hoy.

"Aunque el Brent esté casi barato, los productos que compramos están caros", señala Antonio Aceituno. Porque el refinado representa el 40% del precio final del combustible y ya saben en quién lo repercuten las empresas: el consumidor final. Precios elevados pese a que actualmente el Gobierno mantiene una rebaja de 10 céntimos por litro.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido