'La calor' fuera de España

Casas sin persianas, sin aire acondicionado y con tejados de zinc que alcanzan los 80 grados: el calor extremo se extiende por una Europa que no está preparada

Los detalles Para luchar contra estas temperaturas extremas. En Francia cuelgan toallas en las ventanas e incluso mantas térmicas porque no tienen persianas. En España, son parte de nuestro paisaje, pero evitan que el sol entre de lleno en las casas y permiten que el aire se cuele por las rendijas.

En Francia se ha llegado a vivir empujones y peleas para conseguir un aparato de aire acondicionado. Viendo que las olas de calor están llegando una tras otra, Europa ha empezado a asumir que este puede ser el verano más cálido. Por ejemplo, en Leipzig, Alemania, se ha derretido hasta el sellado de las vías de su tranvía. Pero lo más importante es que el calor extremo ya ha dejado más de 4.000 muertos en Europa y ha encendido la polémica.

Más de media Europa no está preparada para el calor extremo. En Alemania, Francia o Bélgica, menos del 30% de las viviendas tiene aire acondicionado. Es más, hasta hace poco se veía como un lujo innecesario. Además, en Europa hay muchos edificios protegidos que impiden instalar aparatos en las fachadas.

Por culpa de la emergencia climática es lo que toda la vida se ha llamado en Andalucía 'la calor'. Temperaturas por encima de los 40 grados que son habituales en Sevilla, Córdoba o Jaén.

Mantas térmicas en las ventanas, en vez de persianas

Para luchar contra estas temperaturas extremas. En Francia cuelgan toallas en las ventanas e incluso mantas térmicas porque no tienen persianas. En España, pasan desapercibidas, porque son parte de nuestro paisaje, pero evitan que el sol entre de lleno en las casas y permiten que el aire se cuele por las rendijas.

En muchas zonas de España también son tradicionales las persianas de esparto. Lo llaman el aire acondicionado del sur y tiene siglos de antigüedad. Se riegan con agua y, a través de los pequeños espacios de su trenzado, el aire entra a menor temperatura en las casas.

Una moda del XIX, una pesadilla en el XXI

En ciudades como París, no solo no tienen persianas, sino que además, se están asando con sus icónicos tejados. El motivo es que están hechos de zinc. Con las olas de calor, esos tejados están llegando a alcanzar los 80 grados de temperatura. Una moda del siglo XIX que afecta sobre todo a las últimas plantas de los edificios y a los desvanes que se han convertido en viviendas.

Tampoco se pueden colocar aires acondicionados en las fachadas de los edificios de muchas ciudades históricas de Alemania y Bélgica, que también están sufriendo la emergencia climática. Está prohibido por su valor patrimonial.

En España, muchos pueblos blancos también están protegidos como bien de interés cultural. Pero lejos de cuestiones estéticas, estas fachadas de cal evitan que se absorba tanto el calor y lo proyectan al exterior.

Otro de los refugios climáticos clave en el sur son los patios andaluces, que van a ser muy útiles en la nueva ola de calor que se avecina.

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