"Todavía me cuesta hablar"
Christa Pike confiesa sufrir un dolor constante tras sobrevivir a dos inyecciones letales en EEUU: "No es solo físico, lo siento en mi mente y en mi alma"
¿Qué ha pasado? La reclusa, de 50 años, aseguró en el comunicado que se está recuperando y haciéndose "cada vez más fuerte", pero señaló que "recuperarse no es lo mismo que estar bien".
Resumen IA supervisado
Christa Pike, reclusa estadounidense, expresó su dolor físico y mental tras sobrevivir a dos inyecciones letales el 30 de septiembre en Tennessee. Condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en el estado en más de 200 años. Después del fallido intento de ejecución, fue hospitalizada, desarrollando neumonía y un coágulo sanguíneo. A sus 50 años, afirma estar recuperándose, aunque no se siente completamente bien. Agradece el apoyo recibido de personas alrededor del mundo y el trato compasivo del personal médico. También piensa en la familia de la víctima. Desde 1977, Tennessee ha ejecutado a 17 reclusos, y actualmente 42 personas están en el corredor de la muerte.
* Resumen supervisado por periodistas.
La reclusa estadounidense Christa Pike afirmó este viernes que siente un dolor constante, tanto físico como mental, tras sobrevivir a dos inyecciones letales el pasado 30 de septiembre en el estado de Tennessee (sureste de EE.UU.). "No ha habido ni un solo momento desde aquella noche en el que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar", expresó Pike en su primer comunicado tras los hechos, transcrito por sus abogados y recogido por la prensa estadounidense.
"El dolor no es solo físico. Siento dolor en mi mente y en mi alma", explicó. Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato, un año antes, de su compañera de estudios Colleen Slemmer, e iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. Tras sobrevivir a las dos inyecciones letales que le fueron suministradas el pasado 30 de septiembre, fue trasladada a un hospital, donde pasó varios días inconsciente y desarrolló neumonía. Además, tenía un coágulo sanguíneo en el brazo.
Pike, de 50 años, aseguró en el comunicado que se está recuperando y haciéndose "cada vez más fuerte", pero señaló que "recuperarse no es lo mismo que estar bien". A su vez, explicó que el día en el que estaba prevista su ejecución estaba preparada para morir y que "no había pensado en la vida más allá de esa noche".
"Buscando un sentido a lo que me ha ocurrido"
"Estoy buscando un sentido a lo que me ha ocurrido. (...) No sé por qué sobreviví aquella noche ni qué vendrá después. Algunos días me cuesta más encontrar esperanza que otros", indicó. Por ahora, dijo, intenta recuperarse: "Me aferro al amor y la bondad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola".
En su mensaje, destaca especialmente las muestras de solidaridad recibidas desde distintos lugares del mundo, tanto de personas cercanas como de desconocidos. "Saber que tanta gente se preocupa por mí, que me ven como un ser humano cuya vida importa", ha señalado, es algo que la ha emocionado profundamente y que, según reconoce, no puede "expresar plenamente con palabras".
Asimismo, ha trasladado su gratitud a los servicios de emergencia, al personal médico y de enfermería y a los trabajadores del hospital que la atendieron, por haberla tratado "con compasión, dignidad y respeto". También ha dedicado unas palabras de reconocimiento a sus abogados y a quienes han defendido su caso y han permanecido a su lado.
La estadounidense aseguró además que sigue "pensando en la familia" de la víctima "y en el terrible dolor y la pérdida que han sufrido". Tennessee ha ejecutado a 17 reclusos desde el restablecimiento de la pena capital en Estados Unidos en 1977, según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, una organización que recopila estadísticas sobre estas sentencias en todo el país. Actualmente, 42 personas se encuentran en el corredor de la muerte en Tennessee.