Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Cisma en el Vaticano de León XIV: la Iglesia excomulga a los 'lefebvrianos', entre ellos el español Alfonso de Galarreta

El papa León XIV pidió a la sociedad de San Pío X que no ordenara a sus nuevos obispos, so pena de quedar excomulgados. Esta sociedad, sumamente tradicionalista, es contraria a las directrices del Vaticano.

Los 'lefebvrianos' Marc Hanappier, Michel Poinsinet de Sivry, Michael Goldade y Pascal Schreiber durante su ceremonia de consagración episcopal en el Seminario Internacional de San Pío XHarold Cunningham/Getty Images

Nuevo cisma en el Vaticano. El papa León XIV advirtió a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X que detuviera la ordenación de sus nuevos obispos, so pena de quedar excomulgados. Y un día después de la ceremonia de consagración, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha emitido un decreto en el que confirma la excomunión de los cuatro obispos recién consagrados, Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, así como de los participantes en la ceremonia, entre ellos el español Alfonso de Galarreta.

El decreto, firmado por el prefecto del Dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y refrendado por sus dos secretarios, confirma que los seis han incurrido en la excomunión latae sententiae, "reservada a la Sede Apostólica por haber cometido un acto de naturaleza cismática", en este caso, la consagración de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio, y en contra de la voluntad del propio papa.

En cuanto a los fieles seguidores de la sociedad, el Vaticano ha asegurado que serán considerados "excomulgados" todos los que "se adhieran formalmente a la fraternidad". La Fraternidad Sacerdotal San Pío X es una congregación católica ultratradicionalista, fundada por el francés Marcel Lefebvre, razón por la que a sus integrantes se los conoce como 'lefebvrianos'. Tras su fundación, el propio Lefebvre se negó a "seguir a la Roma de las tendencias neomodernistas y neoprotestantes" posteriores al Concilio Vaticano II.

Decreto de excomunión de los 'lefebvrianos'Vaticano

"Desde la época de San Pablo VI hasta las últimas conversaciones celebradas recientemente en este dicasterio, los numerosos intentos por reintegrar a los miembros del movimiento iniciado por el arzobispo Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos", señala el Dicasterio en su decreto de excomunión.

El papa León XIV pidió en reiteradas ocasiones que la sociedad no consagrara a los nuevos obispos, la última, en víspera de la ceremonia. "Colmado de afecto cristiano, les ruego y les pido de todo corazón: ¡¡Den marcha atrás!! Les exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación", escribió el pontífice a la sociedad.

A la petición del pontífice respondió el superior general de la fraternidad, Davide Pagliarani, asegurando que "lejos" de la idea de separarse de la Iglesia romana, su intención es "servirla mediante medios extraordinarios". "Me permito pedirle filialmente que se tome el tiempo necesario para este discernimiento", escribía, antes de suplicarle su "bendición".

Alfonso de Galarreta, el 'maestro de ceremonias'

Hasta ahora, la estructura contaba con seis obispos, más de 700 sacerdotes, cerca de dos centenares de seminaristas, más de 60 preseminaristas, unas 80 oblatas, unas 250 hermanas de la fraternidad y 135 hermanos. Entre los obispos está Alfonso de Galarreta Genua, nacido en Torrelavega (Cantabria), primer asistente general de la sociedad con sede en Ginebra (Suiza). Antes de ser ordenado sacerdote por Lefebvre, ya se opuso a las innovaciones del Concilio Vaticano II, a las que señalaba de modernistas. Fue entonces cuando se unió a la sociedad ultratradicionalista de San Pío X.

De Galarreta fue el encargado de presidir la ceremonia de consagración de los nuevos obispos, de la mano de Bernard Fellay. Los dos ya fueron excomulgados en 1988, después de una situación similar: pese a que el 4 de mayo Lefebvre y el entonces cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe Joseph Alois Ratzinger (luego papa Benedicto XVI) firmaron un texto en el que los 'lefebvrianos' prometían "ser siempre fieles a la Iglesia católica" y aceptaban la doctrina del Concilio Vaticano II, días después el francés informó en privado al cardenal de que consagraría nuevos obispos.

No hubo acuerdo, y Lefebvre acabó informando al entonces papa, Juan Pablo II, de que los fieles seguidores de la sociedad esperarían a otro "momento más propicio" para "el retorno de Roma a la tradición", señalando que la Roma de entonces estaba "infectada de modernismo" y esperando que en un futuro volviera a ser "la Roma católica". En aquella ocasión, tanto Fellay como De Galarreta, así como Bernard Tissier de Mallerais y Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, quedaban ante la Santa Sede excomulgados.

Fue de nuevo Ratzinger, ya como sumo pontífice, quien en 2009 revocó aquella excomunión a los cuatro obispos, consagrados ilícitamente por Lefebrve, en un acto de reconciliación unilateral que abría la puerta al diálogo entre el Vaticano y la sociedad de San Pío X.

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