Excomulgados por el Vaticano

¿Quiénes son los 'lefebvrianos', la sociedad ultraconservadora que retó a los papas Francisco y León XIV?

Los eclesiásticos de la sociedad San Pío X siguen celebrando sus misas en latín, pese a que el papa Francisco limitó el uso de la lengua oficial a unas pocas excepciones. Los 'lefebrianos' consideran que Roma está "infectada de modernidad".

Los últimos obispos consagrados de la Sociedad de San Pío X, excomulgados por el VaticanoHarold Cunningham/Getty Images

El de 2026 no es el primer cisma que afecta a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. El Vaticano ha confirmado la excomunión de los cuatro obispos recién consagrados y de los dos que oficiaron la ceremonia, entre ellos el español Alfonso de Galarreta, por llevar a cabo una ceremonia que no contaba con autorización del papa León XIV. En 1988, otra excomunión, después de una situación similar, aunque el papa Benedicto XVI revocó aquella excomunión en 2009.

A los integrantes de esta sociedad sociedad se los conoce como 'lefebvrianos' por su fundador, el francés Marcel Lefebvre, quien ya entonces, en los años setenta, se negó a "seguir a la Roma de las tendencias neomodernistas y neoprotestantes" posteriores al Concilio Vaticano II. ¿Pero quiénes son y por qué no cuentan con apoyo del papa?

Lefebrve participó en el Concilio Vaticano II —convocado por Juan XXIII y clausurado por Pablo VI, que introdujo cambios importantes para actualizar la manera en la que la Iglesia católica presenta su mensaje cristiano—, aunque luego lo criticó al considerar que firmaba una ruptura con la Iglesia católica más tradicional. Entre las reformas del Concilio Vaticano II estaba la permisibilidad a la hora de celebrar las misas en lenguas vernáculas y no necesariamente en latín, aunque esta se mantuviera como lengua oficial del rito romano.

Precisamente en este punto entran los 'lefebvrianos', que celebran sus misas en latín. Todo esto, pese a que durante su papado, Francisco limitó las misas en latín a unas pocas excepciones. "En estas celebraciones las lecturas se proclamarán en lengua vernácula, utilizando las traducciones de la Sagrada Escritura para uso litúrgico, aprobadas por las respectivas Conferencias Episcopales", reza la carta apostólica 'Traditionis Custodes' sobre el uso de la liturgia romana antes de la reforma de 1970 (Concilio Vaticano II).

La Sociedad San Pío X reniega de muchas de las actualizaciones del Concilio Vaticano II, como la 'Dignitatis Humana', la declaración sobre libertad religiosa y que establecía las reglas básicas por las que la Iglesia católica se relaciona con los Estados laicos. Para los 'lefebvrianos', la libertad religiosa "contradice explícitamente" la enseñanza de la "tradición".

En el último decreto de excomunión, el Dicasterio de la Doctrina de la Fe asegura que "desde la época de San Pablo VI hasta las últimas conversaciones celebradas recientemente en este dicasterio, los numerosos intentos por reintegrar a los miembros del movimiento iniciado por el arzobispo Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos". El 4 de mayo de 1988, Lefebvre y el entonces cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe Joseph Alois Ratzinger (luego papa Benedicto XVI) firmaron un texto en el que los 'lefebvrianos' prometían "ser siempre fieles a la Iglesia católica" y aceptaban la doctrina del Concilio Vaticano II, días después el francés informó en privado al cardenal de que consagraría nuevos obispos.

No hubo acuerdo, y Lefebvre acabó informando al entonces papa, Juan Pablo II, de que los fieles seguidores de la sociedad esperarían a otro "momento más propicio" para "el retorno de Roma a la tradición", señalando que la Roma de entonces estaba "infectada de modernismo" y esperando que en un futuro volviera a ser "la Roma católica".

A las críticas de la sociedad a papas como Francisco o León XIV, se suman otras polémicas internas, como la que protagonizó uno de sus obispos, ya fallecido: el británico Richard Williamson, uno de los cuatro obispos consagrados en 1988, llegó a negar el Holocausto judío en una entrevista televisada, asegurando que él no creía que los judíos hubieran sido asesinados en cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial. Precisamente por este negacionismo fue multado en Alemania, donde negar el Holocausto es un delito. Esta fue una de las grandes polémicas del papado de Benedicto XVI, que revocó la excomunión de Richard Williamson y el resto de 'lefebvrianos'.

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