Miedo en Norteamérica
Cuando comprar el pan es un peligro: la crueldad del ICE de Trump deja multitud de familias rotas en EEUU
¿Qué está pasando? Los matones del presidente realizan detenciones descontroladas y arbitrarias y cualquiera que esté en la calle puede ser un objetivo. Su proceder, arrestar, separar y alejar a las personas de sus seres queridos.
Resumen IA supervisado
Comprar el pan, una actividad cotidiana, se ha convertido en una operación arriesgada en Estados Unidos bajo el control del ICE, los agentes de inmigración que operan bajo la administración de Trump. Estas fuerzas, descritas como matones armados, han instaurado un clima de miedo, convirtiendo acciones rutinarias en peligrosas para muchas familias. El caso de Marisol, detenida mientras compraba comida para su hija, ejemplifica esta situación. El ICE realiza detenciones arbitrarias y emplea la violencia sin reparo, como le ocurrió a Alberto, quien sufrió graves lesiones. Las protestas continúan mientras la administración republicana defiende sus acciones sin intención de cambio.
* Resumen supervisado por periodistas.
Comprar el pan. Algo tan básico como simple. Alto tan necesario como peligroso en EEUU. Sí, como peligroso. Como arriesgado en un país bajo el control del ICE. De los agentes de Trump, de estos matones armados que están sembrando el miedo, el pánico y el caos, convirtiendo alto tan rutinario en una operación de riesgo para muchas familias.
Porque para muchos salir de sus casas puede significar acabar entre rejas. Puede significar acabar lejos de su ciudad. De sus seres queridos. Puede ser convertirse en el objetivo de las detenciones arbitrarias que día sí y día también realiza el ICE. Así es como proceden. Así es como actúan.
Así es como detuvieron a Marisol. A una mujer que tan solo quería comprar algo para dar de comer a Joselyn. A su hija. A una niña de apenas 11 años que se quedó sola. Que se tuvo que esconder. Que vio cómo su madre se iba para no volver.
De todo fue testigo El Objetivo de Ana Pastor. De todo el proceso y también de las mentiras de los agentes del ICE. De unos federales que dijeron que sí, que la iban a liberar. Que mintieron mientras se llevaban a Marisol de Minneapolis a un centro de detención en Texas.
Y su caso no es el único. Porque así hacen. Porque no tienen reparo alguno en usar la violencia sea o no necesario. A Alberto, por ejemplo, le rompieron el cráneo por ocho partes. Ya ni recuerda ni a sus padres ni a su hija.
"Le dije que me dolía la cabeza. Él se rio y me volvió a golpear", relata el hombre sobre el proceder del ICE contra él.
Hay, a veces, algún que otro caso con final feliz. A cuentagotas. Lo normal es lo otro. Lo normal son las detenciones arbitrarias. Lo normal es negar que tengan retenidas a personas que luego deportan a otros países negándoles incluso la representación legal.
Así es el ICE. Así han convertido los agentes de Trump, los matones armados del presidente, a EEUU. Así son ahora las calles estadounidenses. Desde Minneapolis a Los Ángeles. Desde Chicago a Washington pasando por Oregón. Las protestas siguen, mientras el republicano insiste en que nada va a cambiar y presume de cómo se las gastan sus muchachos.
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