Los 'safaris humanos' de Sarajevo
El escritor que denunció los 'safaris humanos' de Sarajevo revela las "dos pistas" que podrían destapar la participación de españoles
El contexto El periodista y novelista italiano Ezzio Gavazzeni ha llevado a cabo una investigación sobre el turismo de guerra durante el asedio de Sarajevo en los años 90, en el que extranjeros adinerados pagaban a los francotiradores serbobosnios para disparar contra civiles.
Resumen IA supervisado
El periodista italiano Ezzio Gavazzeni ha revelado posibles conexiones españolas con los 'safaris humanos' de Sarajevo durante el asedio de los años 90. Gavazzeni menciona dos pistas que podrían ser investigadas por la magistratura o periodistas españoles: una agencia en Barcelona que organizaba safaris africanos y la presencia de tropas españolas en Mostar, que mantenían una red de informadores. Aunque no acusa directamente a las agencias, sugiere que algunas figuras corruptas podrían estar involucradas. El perfil de los implicados incluye a personas adineradas y apasionadas por la caza, consideradas psicópatas, que aprovechaban la guerra para matar impunemente. Gavazzeni espera que estas investigaciones desencadenen un "efecto dominó" en la Justicia europea.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay "dos pistas" que podrían llevar a conocer si hubo algún español en los 'safaris humanos' de Sarajevo durante el asedio de los años 90. Así lo asegura el periodista y novelista italiano Ezzio Gavazzeni, que denunció estas cacerías en las que la mayoría de los presuntos implicados habrían sido empresarios o profesionales respetables en sus países de origen.
Preguntado por la posibilidad de que hubiese españoles entre los asesinos, Gavazzeni habla de un correo electrónico que recibió que le llevó a seguir dos pistas que invita a seguir a "la magistratura o los periodistas españoles".
"Una de las pistas nos lleva a Barcelona y dice que aquí había una gran agencia que organizaba safaris africanos. Yo encontré dos. Está claro que no estamos acusando a estas agencias, pero encontré dos grandes agencias en Barcelona que en 1992 y 1995 proporcionaban y ofrecían safaris africanos. El testimonio que me llegó dice que quienes eran llevados después a la guerra de Yugoslavia utilizaban estas agencias. Está claro que yo no estoy acusando a toda la agencia, casi con toda seguridad dentro de la organización había una o dos figuras que eran las corruptas", detalla el escritor.
La otra evidencia que Gavazzeni señala como "importante" es la presencia de tropas españolas en Mostar, que fueron desplegadas tanto en el lado musulmán como en el lado serbio. "Esto está demostrado, no lo digo yo, crearon una red de los que se definen en jerga como HUMINT que serían informadores a la FISA, una red de informadores sobre el terreno bastante considerable. Esta red avisaba cuando había extranjeros, incluso voluntarios, mercenarios, que se acercaban a Mostar para combatir, avisaba si había cargamentos de ayuda que estaban llegando porque las distintas organizaciones enviaban ayuda, sobre todo organizaciones italianas francesas", detalla.
Estos informadores, según el escritor, avisaban si esos cargamentos podían "encontrarse con algún peligro", como "bandas" o "ladrones". "Creo que si alguien tiene ganas de buscar en los documentos desclasificados de los servicios secretos españoles, quizá entre esos informes encuentre algunas señales. Y esto es lo que los hace, por así decirlo, ocultos", asegura.
"Yo partiría de estos dos temas, estos dos hechos que os he enumerado, por un lado, las agencias, sobre todo en Barcelona, que organizaban safaris africanos y por otro, los informes del contingente español que estaba destinado en Mostar", agrega Gavazzeni, que espera que se produzca un "efecto dominó" con las investigaciones de la Justicia europea.
El perfil de los asesinos de los safaris: gente rica apasionada de las armas y la caza
Gavazzeni traza un perfil muy claro de las personas que participaban en estos safaris, gente "muy acomodada y rica" que cuenta con un "mínimo común denominador", como es la pasión por la caza y por las armas. "Son personas bien integradas en su sistema social, reconocidas, porque son empresarios, profesionales, que también tienen cierta notoriedad. Estas personas, en un momento dado, deciden cruzar una línea roja y, perfectamente lúcidas, deciden que se puede aprovechar una guerra para desahogar un propio instinto, que es el de matar a una persona y luego volver a casa impune", agrega.
Estas personas, según el escritor, son "aparentemente muy lúcidas", pero en realidad son "psicópatas" y "enfermos mentales". No obstante, añade, consiguen desempeñar su trabajo y su cometido perfectamente: "No son disfuncionales respecto a su papel dentro de la sociedad".