Oriente Medio

Colonos israelíes radicales ocupan y expulsan a familias palestinas en Cisjordania

El contexto Todas las colonias que el gobierno israelí apoya, financia y expande en Cisjordania ocupada son ilegales según el derecho internacional.

Cada vez más israelíes plantan cara a los colonos supremacistas.laSexta

Desde el domingo, colonos israelíes han estado sitiando a familias palestinas en sus hogares en la Cisjordania ocupada. Los radicales llevan cinco días rodeando y amedrentando a dos familias palestinas, una de ellas con dos hijas.

En el caso de Yalud, a unos 5 kilómetros de Qusra, colonos israelíes se internaron en la localidad a principios de abril, acechando a vecinos y sin permitir a algunos de ellos acceder a sus hogares.

El asedio sobre Qusra se mantiene desde el pasado domingo, periodo en el que agentes israelíes también han lanzado gases lacrimógenos y granadas aturdidoras, al tiempo que decenas de colonos -muchos enmascarados- llegaron a irrumpir en la zona para impedir la expulsión. Todas las colonias que el gobierno israelí apoya, financia y expande en Cisjordania ocupada son ilegales según el derecho internacional.

Familias expulsadas de sus propias casas

Tal y como informa EFE, el pasado mes de abril colonos israelíes incendiaron las casas de los hijos del palestino Mahmud Tubasi, quince días después levantaron una tienda de campaña a 120 metros de distancia y a finales de julio, se quedaron con las viviendas.

Los soldados israelíes declararon el área una 'zona militar cerrada' y hoy son ellos quienes las ocupan. "Rociaron gasolina en la puerta de las dos casas —no solo de una— y les prendieron fuego. Mis hijos estaban dentro y apagaron el fuego", dice a EFE Tubasi, de 60 años y quien reside desde el 22 de julio en la casa de otro familiar también en Yalud, aldea localizada en el sur de Nablus (Cisjordania ocupada).

Según relata, los colonos de la tienda -de unos 15 a 25 años- comenzaron a lanzar piedras contra sus ventanas cada noche, destrozaron sus cultivos pastoreando sus ovejas y a mediados de julio, les cortaron la luz y el agua.

Poco a poco, sin comida, sin medicinas y sin poder salir, su situación se volvió desesperada. El 22 de julio, relata, dos colonos armados, de unos 50 años, se acercaron a las familias y les dijeron: "Tienen una hora. O se van sanos y salvos -les garantizamos su seguridad-, o mueren aquí y no nos hacemos responsables".

Tubasi, su mujer Aida, sus hijos y sus nietos se marcharon dejando atrás todas sus pertenencias. El hombre incluso presentó una denuncia ante la Policía del asentamiento israelí cercano de Ariel, que prometió en vano resolver el problema. Ayer jueves, 22 días después de su expulsión, los soldados ocuparon brevemente las viviendas y echaron a los colonos. Pero las familias aún no saben cuándo van a poder regresar.

La brutalidad de los soldados

Durante las primeras horas desde que el grupo colono se internó en Qusra, los soldados israelíes no solo no intervinieron, sino que rezaron con los radicales judíos, se sentaron con ellos bajo la carpa y se hicieron 'selfis', según vídeos y material de cámaras de vigilancia que captaron lo sucedido.

El Ejército anunció ayer que se tomarán "medidas disciplinarias contra el personal de seguridad involucrado, cuya presencia en el lugar fue documentada hace varios días", pero no especificó cuáles serán las acciones punitivas. En realidad, rara vez un soldado israelí es castigado por atacar, vejar o incluso matar a un palestino.

Por su parte, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha dado instrucciones para trasladar a la Policía las competencias de seguridad necesarias para detener a los colonos que desde hace semanas han acelerado sus ataques a la población palestina en Cisjordania y que hasta ahora estaban en manos del Ejército.

Katz ha esgrimido que este plan tiene por objetivo aliviar la carga depositada sobre el Ejército, cuya misión es defender a Israel y no "perseguir a jóvenes por las colinas", según un comunicado recogido por el diario 'Times of Israel' en el que no aborda en ningún momento la oleada de críticas internacionales, entre ellas una inusual lanzada por Estados Unidos, contra la última ola de violencia desencadenada por los colonos, que en la mayoría de las ocasiones actúan con la connivencia de los militares.

El ministro de Defensa tampoco aborda las complicaciones políticas que presenta esta decisión: Cisjordania es un territorio ocupado y la concesión de autoridades adicionales a la Policía podría ser interpretado como un nuevo paso más a la anexión ilegal.

Sea como fuere, el ministro de Defensa está estudiando un plan que implicaría que la aplicación de la ley contra los israelíes que cometen delitos en Cisjordania pase a manos de la Policía, la cual "preparará y establecerá una fuerza adecuada para abordar y gestionar los asuntos civiles y se le otorgarán todos los poderes y presupuestos necesarios", de acuerdo con el comunicado.

El Ejército israelí tiene un margen de maniobra muy limitado con lo que respecta a los colonos, a los que solo puede retener por un breve periodo de tiempo antes de entregarlos a la Policía israelí, que por norma los deja en libertad al poco tiempo.

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