El impacto de la guerra

Una nube tóxica se adueña del cielo de Teherán: la población iraní sufre el impacto de "la lluvia negra"

Los detalles Todo empeoró el 6 de marzo cuando las fuerzas israelíes atacaron simultáneamente tres depósitos de petróleo que rodeaban la capital iraní. Por el momento, es imparable la "liberación masiva" de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno en el aire.

Los ataques estadounidenses e israelíes en territorio iraní han supuesto un antes y un después en Oriente Medio y en el panorama político internacional. Este conflicto, además de causar miles de muertos e innumerables daños materiales, ha dejado en los cielos de Teherán una gran nube tóxica a la que los científicos llaman "lluvia negra".

Todo empeoró el 6 de marzo cuando las fuerzas israelíes atacaron simultáneamente tres depósitos de petróleo que rodeaban Teherán. Desde entonces, el cielo del mediodía en la capital de Irán está negro y la lluvia que cae es aceitosa, oscura y cuenta con partículas que pesan.

El problema principal es que, hasta el momento, es imparable la "liberación masiva" de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno en el aire. "Lo más preocupante son los aerosoles carbonosos y las partículas finas porque se queda acumulado. Es como los mineros que sufrían silicosis", añade.

De esta manera, expone que la lluvia arrastra los contaminantes hacia el suelo y es muy complicado tratar después la superficie para eliminar la acidez y la gran contaminación.

Asimismo, el neumólogo Javier de Miguel apunta que es necesario advertir "a largo plazo, sobre el desarrollo de enfermedades respiratorias crónicas o del aumento de enfermedades cardiovasculares, además del potencial del desarrollo de tumores".

"Esta lluvia negra se produce cuando lo que estamos haciendo es una combustión de petróleo incontrolada. Esta se ha dado en otras guerras pero en este caso, está muy cerca de la población civil y nos preocupa más", explica José Galán, experto de la Escuela Ingenieros UAX y especialista en industria Oli & Gas.

Por su parte, el portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, ha dado la voz de alarma y ha asegurado que la "lluvia negra" representa "un peligro real" para la población iraní. "Estamos en contacto con los hospitales y las autoridades, y las autoridades iraníes han emitido una alerta recomendando a la población que permanezca en interiores, especialmente a la luz de los ataques a los depósitos de petróleo", añade.

En una ciudad con más de nueve millones de habitantes, nadie está a salvo y es que las partículas que desprende esta gran nube dañan considerablemente la salud de cualquier ser humano, además de todo lo que hay a su alrededor, como el agua y los alimentos, que permanecerán mucho tiempo impregnados de esta materia.

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