Relación EEUU-Reino Unido

Los reyes británicos inician su visita a Washington marcada por el miedo a que Trump les deje en ridículo: reuniones a puerta cerrada y protocolo milimetrado

Los detalles La Casa Real británica incluso ha llevado a la ministra de Exteriores para que aplaque cualquier imprevisto que pueda surgir.

Con los máximos honores de Estado, este martes ha empezado oficialmente la crucial visita de los monarcas del Reino Unido a Washington, que se alargará hasta el jueves. La esperada cita busca reparar la hermandad anglosajona, rota por la guerra de Irán. Eso sí, las reuniones bilaterales entre el rey Carlos III y el presidente Donald Trump son a puerta cerrada, por imposición británica.

El objetivo es evitar cualquier apuro para los británicos, que saben que el presidente estadounidense es totalmente imprevisible. Ante las posibles 'trumpadas', incluso ha mandado a la ministra de Exteriores para que frene cualquier golpe imprevisto.

El primer encuentro de los mandatarios se ha desarrollado con normalidad, con todo milimetrado e impostado. Dentro de toda la pompa usada por Trump, su discurso oficial de bienvenida en la Casa Blanca ha estado plagado de tópicos británicos. Ha mencionado desde el tiempo, hasta la elegancia o el acento británico.

"Qué bonito día británico. (...) [El rey] es un hombre muy elegante", ha comentado el republicano, que también ha reconocido su envidia por "vuestro precioso acento".

Ni a Trump se le ha escapado la ironía de que esta visita coincida con el 250 aniversario de la independencia estadounidense. "Incluso antes de que la proclamáramos, los estadounidenses llevábamos dentro el más único de los regalos, el coraje moral de un pequeño pero poderoso reino al otro lado del charco", ha esgrimido.

Y hablando de herencias majestuosas, el neoyorkino se ha mostrado pletórico porque un tabloide inglés le ha sacado un parentesco (muy) lejano con el rey Carlos. Casi se ve viviendo ya en Buckingham, como ha escrito en su red social. "Siempre he querido vivir en Buckingham Palace", ha comentado, lanzando una revelación casi incestuosa: "Mi madre estaba enamorada de Carlos".

Algunos antecedentes de Trump

De momento, el protocolo se ha cumplido al milímetro. No como cuando Trump fue a Londres, que lo pisoteó: ya fuera caminando delante de la reina, tocándola o no haciendo las obligadas reverencias.

Pero no hay que dar la prueba de los británicos por superada, porque el comandante en jefe ha reconocido que quiere saltárselo durante el histórico discurso de Carlos III ante el Congreso estadounidense. "Pensaba ir… se supone que no es protocolo, pero me gustaría estar", ha afirmado el mandatario estadounidense.

Por todo ello, no extraña que los royals se teman una encerrona vergonzosa como la de Zelenski, cuando Trump le acusó frente a la prensa internacional de jugar con la Tercera Guerra Mundial.

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