caso evergrande
El 'Ruiz-Mateos' chino que hizo tambalear la economía del gigante asiático: intrahistoria de una condena histórica
¿Quién es? El empresario Xu Jiayin es un ingeniero siderúrgico que en 1996 supo aprovechar la apertura de China al negocio privado del ladrillo. Durante mucho tiempo fue el hombre más rico de toda Asia.
La justicia china ha condenado a cadena perpetua al empresario Xu Jiayin, al considerarlo culpable de ocho delitos, entre ellos, la emisión fraudulenta de acciones, falsear información financiera o sobornos. Delitos de los que él ya se había declarado culpable. Su empresa, Evergrande, ha sido multada con 8.820 millones de yuanes y al propio empresario se le ha obligado a devolver las ganancias ilícitas que aún conserve.
Esta es su condena, pero ¿quién es el hombre detrás de ella? Vendría a ser alguien así como 'El Pocero' o el 'Ruiz-Mateos' chino, eso sí, multiplicando sus negocios varias veces. Xu Jiayin es un ingeniero siderúrgico que en 1996 supo aprovechar la oportunidad que suponía la apertura del gobierno chino al negocio privado del ladrillo. Dejó su trabajo y fundó la constructora Evergrande.
De hecho, durante mucho tiempo fue el hombre más rico de toda Asia. El empresario hizo mucho dinero construyendo pisos, controlando suelo —llegaron a tener en su poder el equivalente a cinco veces el tamaño de Manhattan— y también diversificó en otro tipo de negocios. En cuanto a sus finanzas personales, solo desde 2011, en reparto de dividendos, se embolsó 8.000 millones de dólares. Cabe recordar que él era el accionista mayoritario.
Hasta aquí todo parece un negocio lícito, limpio. Ahora bien, su modelo era el de una estafa piramidal, ya que funcionaban a base de pedir préstamos para construir y construir sin tener aún los pisos vendidos. Además, para poder pedir dinero a los bancos, tuvieron que maquillar las cuentas entre 2016 y 2021. Cinco años de maquillaje durante los que llegaron a emitir acciones falsas, inflaron sus activos e incluso a realizar sobornos a cargos públicos.
La caída de este gigante llegó hasta a hacer tambalear la economía china, puesto que Evergrande dejó una deuda con inversores y particulares de hasta 330.000 millones de dólares. Sus acciones cayeron un 20% en bolsa y el gobierno chino tuvo que actuar para que la cuarta parte de su economía, la construcción, no cayese. Para ello estableció tres líneas de actuación: cortar la financiación a Evergrande o priorizar la entrega de pisos a los inversores nacionales afectados.