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'Midterms'

De Texas a Ohio: los siete estados clave de las 'midterms' que marcarán el futuro político de Trump

¿Por qué es importante? Perder el Senado, en especial, implicaría una verdadera catástrofe para Trump porque significaría que los republicanos han perdido en lugares donde su victoria estaba cantada. Todas las miradas están puestas en siete estados clave.

Imagen de archivo de Donald TrumpAgencia EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afronta unas elecciones de medio mandato decisivas, en las que se juega el control republicano del Congreso y su capacidad para mantener su influencia durante los dos últimos años en la Casa Blanca, con las encuestas a favor de la oposición demócrata.

Aunque no figura en la papeleta, los comicios del martes se han convertido en la práctica en un referéndum sobre su gestión, hasta el punto de que Trump ha pedido a sus seguidores que acudan a votar como si su nombre apareciera en ella, en un intento de movilizar a sus votantes más fieles.

Por mucho que Trump haya multiplicado su presencia durante la campaña a las legislativas para estimular a sus simpatizantes, el mandatario también ha dejado bien claro que le da igual el resultado. Aunque los demócratas acaben con el control de alguna de las dos cámaras del Congreso, el presidente va a vetar cada proyecto de ley que le presenten y a obstaculizar cualquier investigación que decidan emprender contra sus aliados.

El problema es del Partido Republicano, porque Donald Trump no puede presentarse a un tercer mandato, por mucho que amague con ello, y dos años de presión demócrata en el Congreso se pueden hacer muy largos de cara a 2028, especialmente si son derrotados en las dos cámaras.

Perder el Senado, en especial, implicaría una verdadera catástrofe porque significaría que los republicanos han perdido estados donde su victoria estaba cantada hasta que la aprobación popular de Trump terminó de desplomarse en febrero con la guerra de Irán y la subida de precios del combustible.

Estas elecciones sucederán en un mapa electoral transformado por una campaña de redistribución de distritos electorales impulsada por el presidente Trump para rascar hasta el último escaño posible, contestada por los demócratas con sus propias iniciativas para redibujar el colegio electoral. Está por ver si esta estrategia surte el resultado deseado por alguno de los dos.

Los siete estados clave

En estas 'midterms', todas las miradas van a estar puestas en siete estados en los que las batallas están muy ajustadas, después de que haya otros que ya han dado por perdidos. Este es el caso, por ejemplo de Georgia, donde los republicanos parecen haber abandonado sus esperanzas de desbancar al senador Jon Ossoff.

Además, tambíen han retirado la mayoría de la financiación a la campaña en Carolina del Norte, donde parece que el demócrata Roy Cooper podría hacerse con el escaño que hasta ahora está en manos republicanas.

De esta forma, las miradas se centran en estados como Kansas donde, 96 años después, los demócratas podrían pintarlo de azul. El senador republicano actual, Roger Marshall, que ocupa el cargo desde hace seis años, ha reconocido que su batalla con el demócrata Adam Hamilton está "bastante reñida". El promedio de encuestas de Real Clear Politics da 2,3 puntos de ventaja al demócrata Hamilton frente al actual senador republicano Marshall (48,6% contra 46,3%).

Texas podría tener un demócrata en el Senado después de 33 años. El escenario aquí es totalmente distintuo al que hubo en 2024, donde votaron a Trump masivamente. Ahora, el demócrata James Talarico lidera casi todas las encuestas, y el promedio de sondeos de RCP le da 1,7 puntos de ventaja sobre el republicano Ken Paxton (46,9%).

Por otro lado, en Ohio la media de las encuestas de RCP pone 2,4 puntos por encima al demócrata Sherrod Brown frente al republicano John Husted (48,4% frente al 46,0%) en un estado que Trump arrasó en 2024 por 11,2 puntos de ventaja sobre Kamala Harris.

En Maine, la ventaja de los republicanos también peligra. Susan Collins lleva desde 1997 ocupando la silla por este estado en el Senado. Casi 30 años después, esto podría dar la vuelta y caer en manos demócratas. En menos de 100 días de campaña, los demócratas han conseguido ponerse al frente de las encuestas. Troy Jackson (49,1%) lidera el promedio de Real Clear Politics por 2,1 puntos frente a Collins (47,0%). En las elecciones de 2024, Kamala Harris venció en este estado a Trump por 6,9 puntos.

Alaska es otro de los estados donde todas las miradas están puestas. El actual senador republicano Dan Sullivan se enfrenta a la exdiputada demócrata Mary Peltola. El promedio de encuestas de Real Clear Politics da una ventaja de 1,2 puntos a Peltola frente al actual senador republicano (49,4% frente a 48,2%).

En Iowa Trump ganó por 13,2 puntos a Kamala Harris en las presidenciales de 2024. Ahora, el promedio de encuestas para este estado da una ventaja de solo 0,5 puntos para la republicana Ashley Hinson (46,4% frente al 45,9%) del demócrata Josh Turek.

Por último, en Michigan, el demócrata Abdul El-Sayed se enfrenta al excongresista Mike Rogers, que perdió en 2024 frente a la actual senadora demócrata Elissa Slotkin por solo 0,3 puntos. Polymarket cifra en aproximadamente un 71% las opciones de victoria de El-Sayed, quien hace medio año perdía en todas las encuestas por más de tres puntos.

La importancia de la Cámara

Las elecciones del 3 de noviembre deciden los 435 escaños de la Cámara de Representantes (encargada fundamentalmente de impulsar proyectos de ley, así como de comenzar investigaciones a miembros de la Administración) y una tercera parte (35) de los 100 escaños del Senado (también clave en el proceso legislativo y el lugar donde se deciden altos nombramientos). En lo que concierne al reparto, en la cámara baja ahora mismo los republicanos son mayoría con 218 escaños por 214 de los demócratas. En el Senado también, con 53 escaños a 45.

La media de encuestas de la página RealClearPolitics aventura que en la Cámara de Representantes los demócratas acabarán con un mínimo de 227 escaños por 182 de los republicanos, con 26 escaños todavía inciertos (seis de ellos probablemente demócratas). Ninguna encuesta de calado augura una derrota demócrata en esta cámara, que por otro lado encaja bastante bien con la tradición política estadounidense: con Trump o sin él, las legislativas siempre representan un voto de castigo para la administración en curso.

El Senado es un escenario más complicado. Los demócratas tienen bastante garantizados 42 escaños más otros cinco bastante probables. Los republicanos van a obtener un mínimo de 41 escaños y muy posiblemente, otros tres más.

El caso es que hay nueve estados en juego y, de ellos, el resultado en cuatro es una absoluta incógnita: Iowa, Michigan, Carolina del Sur y Texas. Tampoco existe un resultado cantado en Alaska, Kansas, Maine, Ohio o Nebraska. Con estos cálculos es imposible ahora mismo determinar si los demócratas se quedarán con el resultado actual o, por el contrario y en un imposible escenario óptimo, acaban con 57 asientos (lo nunca visto desde 2008).

Los republicanos, por contra, solo necesitan llegar a los 50 escaños, porque el vicepresidente JD Vance es el presidente del Senado y puede deshacer cualquier desempate con su voto. Además, de los nueve estados dudosos, son ligeramente favoritos en ocho de ellos. Por lo tanto, ahora mismo no tienen muchos motivos para alarmarse.

Las presidenciales de 2028, sin embargo, son otra historia, porque estos nueve estados representan decenas de votos electorales absolutamente claves para decantar los comicios a la Casa Blanca, y el hecho de que ahora mismo Texas (un estado históricamente "rojo" que representa 40 votos electorales) esté disputa y los demócratas se hayan convertido en un valor al alza tras años de dudas y estancamiento (gracias en parte al impulso del progresismo, su corriente "izquierdista") debería preocuparles, como mínimo.

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