Pacto con la ultraderecha

El camino de baldosas verdes de Feijóo o cómo el PP cede ante Vox: nuevo acuerdo en Castilla y León mientras que en Andalucía empiezan los contactos

¿Por qué es importante? Feijóo arrancó su mandato con el objetivo de mantener en azul todo lo que viniera por delante, no depender de Vox, pero el camino se va tiñendo cada vez más de verde desde 2022, año en el que normalizaron la entrada de la ultraderecha en los gobiernos autonómicos.

PP y Vox han cerrado su acuerdo de gobierno de coalición para Castilla y León. La ultraderecha tendrá la vicepresidencia primera y tres consejerías: la Consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental y la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. En las Cortes, Vox tendrá la vicepresidencia primera y una secretaria, mientras que el PP ejercerá la presidencia. Así que ahora solo queda Andalucía.

Este miércoles en Al Rojo Vivo Pablo Montesinos ha adelantado que Juanma Moreno, candidato del PP y ganador de los comicios, ya ha descolgado el teléfono y que van a empezar a negociar en los próximos días. ¿Sus líneas rojas? Quiere un pacto con Vox, pero no les quiere dentro del Gobierno. Un pacto más para hacer el camino, como en 'El Mago de OZ', de las baldosas verdecillas, el que el PP de Alberto Núñez Feijóo ha ido recorriendo poco a poco.

La era Feijóo arrancó con el objetivo de mantener en azul todo lo que viniera por delante, no depender de Vox, pero el camino se va tiñendo cada vez más desde 2022, el año en el que normalizaron la entrada de Vox en los gobiernos autonómicos. En él pasaron de socios parlamentarios a compartir el primer gobierno de coalición: una vicepresidencia, tres consejerías y una cesión política que rompía las líneas rojas que habían mantenido hasta entonces.

En 2023 se vieron obligados a pactar hasta en cinco comunidades si querían mantenerlas, lo que significó verdear baldosas hasta entonces indelebles, inalterables, incluir en sus programas términos como violencia intrafamiliar y excluir la memoria histórica.

El último ha supuesto repintar un buen tramo. Asumir por escrito, con la prioridad nacional, una bandera que hace tiempo agitan también en su relato: la xenofobia. "La inmigración ilegal se deje en nuestras casas, okupando nuestros domicilios y nosotros no poder entrar en nuestras propiedades", decía ya Feijóo en 2024.

En el aire queda la duda de hasta qué punto Andalucía ayudará a aguantar el azul de sus baldosas.

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