LAMENTA QUE GANE "EL ENFRENTAMIENTO"
Chacón: "Las leyes se pueden cambiar pero no se pueden pisotear"
La secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Carme Chacón ha advertido de la existencia de "una verdadera crisis de Estado" por la situación en Cataluña y ha destacado que "hay unos brotes de intolerancia que" no ha vivido nunca. En este sentido, ha añadido: "Me insultan para que me calle y no me voy a callar". También ha calificado de "funesta" y ha interpretado que "o la democracia acaba con la corrupción o la corrupción puede acabar con la democracia". Así lo ha expresado en una entrevista en el programa 'Espejo Público'.
La secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Carme Chacón, ha asegurado que el PP no va a tardar en sentarse a hablar de reforma constitucional con el PSOE, "suponiendo que no lo esté haciendo ya", porque "no hay otra solución" al "órdago" planteado por la Generalitat de Cataluña.
Chacón ha señalado en una entrevista en Antena 3 que "llega un momento en que tan problema es el independentismo como el inmovilismo" y que muchas veces para sostener una casa, hay que rehabilitarla y hacer reformas. "El PSOE con Pedro Sánchez al frente opta por esa reforma y el PP se va a sentar a abrir el diálogo", ha asegurado Chacón, para quien la preocupación es "altísima" en lo social, porque "hay una auténtica quiebra entre Cataluña y el resto del Estado", y en lo institucional, porque el Gobierno catalán mantiene su desafío.
La dirigente socialista ha afirmado que la suspensión de la campaña de publicidad sobre la consulta soberanista es "el último episodio de una auténtica crisis de Estado" frente a la que hay que apostar por "tres cosas imprescindibles": "Ley, reconocimiento del problema y soluciones".
En este sentido, ha planteado como solución un "nuevo acuerdo" constitucional en lo jurídico-político, al ha sumado la necesidad de de hacer un esfuerzo por cambiar el actual clima social. Chacón ha acusado a la Generalitat de apostar "por esteladas y no por señeras" y de deteriorar la convivencia con su intento de romper las reglas de juego, de tal forma que "cualquiera que discrepe de la voz oficial es reprendido por aquellos que se considera guardianes de la ortodoxia catalana". "Y el reprendido lo que hace es callar y quien habla y no calla recibe insultos para que nos callemos", pero ha advertido: "No me voy a callar" como, según ha recalcado, hizo cuando ocupó la cartera de Defensa y se decía que "una catalana no podía ser ministra"