Temporada de incendios
El cierre de Ormuz amenaza la campaña contra incendios en España: combustible más caro y problemas para medios aéreos
¿Por qué es importante? En España operan alrededor de 270 helicópteros. Sin embargo, mantener esa flota plenamente operativa requiere un trabajo constante de mantenimiento.
Resumen IA supervisado
España enfrenta una campaña de incendios forestales especialmente desafiante en 2026, con más de 30.000 hectáreas quemadas en los primeros cinco meses, cuadruplicando las cifras del año anterior. La situación se complica por el cierre del Estrecho de Ormuz, que podría afectar el suministro de combustible y piezas necesarias para el mantenimiento de aviones y helicópteros utilizados en la extinción de incendios. Dámaso Castejón, de ATAIRE, destaca la importancia del mantenimiento constante de estas aeronaves. Además, el aumento del coste del combustible es otra preocupación. Pedro Buldón subraya la necesidad de una coordinación eficaz entre medios aéreos y personal de tierra. Mientras tanto, las futuras brigadas forestales se forman en el Instituto de Emergencias y Protección Civil, con estudiantes motivados por experiencias personales y una vocación de servicio.
* Resumen supervisado por periodistas.
España encara una campaña de incendios forestales especialmente complicada. A unas cifras que ya multiplican por cuatro la superficie calcinada respecto al mismo periodo del año pasado se suma ahora un nuevo factor de incertidumbre: las consecuencias que puede tener el cierre del Estrecho de Ormuz sobre los medios aéreos que combaten el fuego.
Pero tras el comienzo de la guerra en Irán, la preocupación no se limita al encarecimiento del combustible. El sector también advierte de posibles retrasos en el suministro de piezas y componentes imprescindibles para el mantenimiento de aviones y helicópteros.
Según datos del operativo de extinción, en los cinco primeros meses de 2026 ya han ardido más de 30.000 hectáreas, una cifra que cuadruplica la registrada en las mismas fechas del año anterior y que anticipa un verano especialmente exigente para los servicios de emergencia.
Durante la campaña operan en España alrededor de 270 helicópteros, de los que unos 250 pertenecen a empresas privadas contratadas por las comunidades autónomas. Sin embargo, mantener esa flota plenamente operativa requiere un trabajo constante de mantenimiento y una cadena de suministro que ahora podría verse afectada por la tensión internacional.
"Hay que entender que los aviones y helicópteros son intensivos en mantenimiento. En extinción de incendios cada muy poquito tiempo hay que estar cambiando piezas", explica Dámaso Castejón, secretario general de ATAIRE.
A esa dificultad se añade el incremento del coste del combustible, otro de los efectos que el sector teme como consecuencia de la situación en Oriente Medio. "Lo que hay que mejorar es la disponibilidad de medios aéreos, cómo se utilizan y la coordinación con el personal de tierra", sostiene Castejón.
Pedro Buldón, bombero forestal y profesor de Incendios Forestales del Instituto de Emergencias y Protección Civil, recuerda que ambas unidades deben actuar de forma conjunta: "No tiene sentido que los medios aéreos tiren agua y no haya nadie rematando. Tampoco tiene sentido que haya personal trabajando sobre el terreno sin apoyo aéreo. Es un trabajo combinado".
Futuras brigadas en formación
Mientras aumenta el riesgo de incendios, las futuras brigadas forestales continúan formándose. En el Instituto de Emergencias y Protección Civil, decenas de alumnos realizan maniobras que reproducen situaciones reales de incendio.
Muchos llegan con una clara vocación, como Raúl, que asegura que desde pequeño aprendió en su familia la importancia de ayudar a los demás y quiere dedicar su vida a las emergencias: "Es mi pasión y es de lo que quiero vivir".
También Lola encontró su camino tras la DANA que devastó Aldea del Fresno hace unos años. Aquella experiencia la llevó a decidir que quería formar parte de quienes acuden cuando más se les necesita: "Veía que mi pueblo y los de alrededor necesitaban ayuda".
Según explica Pedro Buldón, algunos estudiantes comienzan esta formación nada más finalizar la ESO y, al alcanzar la mayoría de edad, ya pueden incorporarse a cuadrillas forestales.