Crisis humanitaria
La desesperación de migrantes y vecinos lleva a Ceuta al límite con manifestaciones diarias, macetazos y disparos al aire
Entre líneas Miles de ceutíes se sienten abandonados por la Administración pero mantienen la calma frente a los discursos de odio de la extrema derecha, que se intenta aprovechar de la situación.
Resumen IA supervisado
Ceuta enfrenta una crisis humanitaria y social prolongada, con servicios colapsados y crecientes episodios de violencia. La situación ha generado tensión entre los residentes y migrantes, quienes esperan en centros de acogida sin suficientes recursos. En Loma Colmenar, un vecino lanzó una maceta a migrantes, reflejando el hartazgo de la población local. La Policía ha recurrido a disparos disuasorios para controlar el desorden, mientras los migrantes, desesperados, se aglomeran para conseguir un lugar donde dormir. Las protestas en la ciudad se han desarrollado sin incidentes graves, pero la tensión persiste, con una gran manifestación prevista para el 2 de septiembre.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ceuta lleva días al límite, en todos los sentidos. La ciudadanía denuncia el colapso de los servicios, a la vez que el hartazgo y el enfado por una situación que se alarga ya un mes hacen cada vez más difícil la convivencia en la ciudad, donde cada vez hay más episodios de violencia. Este mismo lunes ha habido disparos al aire de la Policía, macetazos de vecinos contra los migrantes y cuatro manifestaciones prácticamente simultáneas en las calles.
La escena del macetazo se ha producido en el barrio de Loma Colmenar, donde el Gobierno ha habilitado uno de los nuevos centros de acogida. Allí, cientos de migrantes siguen esperando por décimo día, una cama en la que descansar y un techo bajo el que resguardarse.
Sin embargo, los vecinos que viven cerca están cansados del ruido y de ver a tantas personas deambulando por la zona. Esa frustración ha llevado a un hombre a arrojar una maceta contra los migrantes que estaban bajo su terraza para intentar desalojarlos. Un acto violento que, por suerte, no ha tenido heridos.
En algunos bloques de la zona, los vecinos han optado por acordonar la calle para evitar que los migrantes se queden en las inmediaciones de los portales y monten campamentos improvisados. Además, han hecho guardias para mantener la calle despejada.
"Cada día hay más tensión, más desesperación. Estamos cansados ya", comenta una vecina a laSexta.
Disparos al aire
Lo que pueden parecer actos aislados o anecdóticos, son la evidencia de una situación compleja y más preocupante. En Ceuta se está viviendo un drama humanitario y, al mismo tiempo, miles de vecinos se sienten abandonados y llevan un mes sin vivir con normalidad. Son dos realidades compatibles y que merecen atención, igual que la extrema derecha se intenta aprovechar de la situación.
Mientras los vecinos tratan de mantener el orden en sus calles de forma más o menos censurable, la Policía también ha tenido que recurrir a una técnica más radical: ha hecho disparos disuasorios hasta en dos ocasiones para controlar la situación.
Esta situación se ha dado justamente en Loma Colmenar, donde cientos de personas se han concentrado para intentar conseguir sitio en el centro, donde se han habilitado 500 nuevas plazas. A pesar de la ampliación, no hay camas suficientes para todos los que quedan en la calle y, tras días durmiendo a la intemperie, el nerviosismo se ha empezado a apoderar de los migrantes.
Al ver que no les dejaban pasar, algunos han comenzado a empujarse y dar golpes a las vallas. "La gente no respeta la norma de la cola, llevamos diez días esperando", denuncia uno de ellos.
La Policía les ha pedido calma, pero, viendo que no les hacían caso, han tenido que dar varios disparos al aire. Un acto que ha sido recibido con aplausos de algunos de los migrantes que también reclamaban orden. La misma situación se ha producido por la mañana y por la tarde. Durante los desalojos y tras empujones, se ha producido al menos un herido.
Porque lo único que piden es dormir bajo techo. "Es difícil para todos", sostiene uno de ellos.
"Calma tensa" en la ciudad
A pesar de la "calma tensa" que se respira en la ciudad autónoma, las protestas de la tarde se han celebrado sin altercados. Algunas de ellas casi ni han tenido afluencia, ya que muchos esperan a la gran manifestación del 2 de septiembre que coincide con el Día de la ciudad autónoma.
Concretamente, este lunes por la tarde estaban convocadas en Sarchal, a las 19:45 horas, y en Plaza de África, a las 20:00 horas, aunque ninguna de ellas ha tenido prácticamente participantes; y otra en el Polígono, a las 21:00 horas.
La cuarta se ha celebrado en la Fábrica de Harina a las 20:30 horas. Ha sido convocada por Asfaspro (una asociación de suboficiales) y principalmente ha reunido a familiares de militares.
La Fábrica de Harina se encuentra en una barriada que alberga las casas de familiares de militares, así como edificios militares en uso. La fábrica es uno de los lugares que podría alojar a una parte de los migrantes y en la protesta los participantes han pedido que que no se empleen instalaciones militares en uso para alojar a los migrantes.
Por otra parte, Cruz Roja ha podido cumplir con el reparto de comida en la playa de El Trampolín, que la semana pasada fue escenario de altercados. Hasta allí acudieron algunos alborotadores que quemaron y destrozaron las chozas de los migrantes para intentar expulsarles de Ceuta. Unas acciones que fueron respondidas con manifestaciones pacíficas.