CONTRADICCIONES
El Gobierno queda en evidencia en su propio ejercicio de transparencia: lo que dijeron de Ceuta frente a lo desclasificado
Sí, pero No todos los miembros del ejecutivo mantuvieron el relato que ahora queda contradicho, puesto que Margarita Robles se proclamó verso libre en este asunto.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lleva 24 horas huyendo de la prensa. Ahora, una vez desclasificados los documentos referentes a entrada masiva y posterior crisis migratoria en Ceuta, podemos intuir el porqué. Y es que en el marco de este ejercicio de transparencia por parte del Gobierno ha dejado en evidencia al ministro, aunque también al resto del Ejecutivo.
La razón está en que llevan desde el inicio de la crisis migratoria -hace 40 días- repitiendo que no tenían ningún informe que alertara que esto pudiera pasar y han repetido también que nada apuntaba a Marruecos. Un lamento de no haber tenido alertas que el mismo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha repetido este mismo miércoles en una entrevista televisada: "No se previó en absoluto una llegada masiva de tantos migrantes".
Ahora bien, lo cierto es que el que más ha insistido en el asunto ha sido el ministro del Interior. Lo ha hecho desde el primer momento. "No, no hay ningún informe al respecto que una situación como la acontecida el día 30 hubiera podido surgir, evidentemente", aseguró Marlaska el 1 de agosto, cuando visitó Ceuta, apenas 24 horas después de la entrada de miles y miles de migrantes procedentes de Marruecos.
No obstante, Marlaska ha seguido repitiendo de forma constante este argumentario en todas sus intervenciones y en cada una de las ocasiones en las que se le ha preguntado: "Lo que estoy contestando es que no había ningún informe, ningún aviso de algo que podía acontecer relativo a lo que finalmente hemos vivido", insitía días después.
Estos son solo algunos ejemplos, puesto que de este relato también se ha servido el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, así como gran parte del Consejo de Ministros que dirige Sánchez, excepto alguien. Se trata de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien durante su comparecencia en el Congreso se presentó como verso libre respecto a Moncloa.
"Los servicios de inteligencia y, obviamente, el CNI realizaron las labores que competencialmente les era y es exigible", sostenía Robles, para a continuación incidir en que estas unidades también "compartieron y analizaron con las FFCCSS del Estado y con el personal de la Delegación del Gobierno". Algo que se confirma en esa información desclasificada, en la que se incluye una conversación de WhatsApp del CNI con el jefe de gabinete de Pérez.
Durante todo este tiempo, ministros y presidente del gobierno han sostenido que no tenían ninguna prueba de que Marruecos estuviera detrás. Era el encargado de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien aseguraba que, tras mantener contacto con su homólogo marroquí, este le trasladó que estuvieran detrás de la entrada masiva del 30 y 31 de julio.
Pese a ello, lo cierto es que varios de los documentos que se han hecho públicos este miércoles no lo descarta; de hecho, habla de "pasividad" de las autoridades marroquíes respecto a lo que estaba pasando al otro lado de la frontera. En definitiva, una documentación desclasificada por el Ejecutivo, que en algunos puntos les contradice.