Insultos ocultos

Los insultos embarran el debate entre partidos: el "me gusta la fruta", el principio de la degradación política

Los detalles Esta famosa frase la pronunció la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la sesión de investidura de Pedro Sánchez y ha dado la vuelta al mundo.

El polémico "me gusta la fruta" y una serie de insultos posteriores comenzaron durante la sesión de investidura de Pedro Sánchez. En pleno debate parlamentario, las cámaras captaron a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pronunciando lo que muchos interpretaron como un insulto directo dirigido al presidente del Gobierno.

La lectura de labios parecía clara y la reacción no tardó en generar un fuerte revuelo político y mediático. Horas después, Ayuso ofreció su versión de los hechos y según explicó, lo que realmente había dicho era "me gusta la fruta", una expresión que, afirmó, utiliza de manera personal en momentos de tensión.

"Sí, dije 'me gusta la fruta'. Si yo en una montaña rusa o en un momento de tensión digo para mis adentros 'me gusta la fruta', me parece maravilloso", declaró, restando importancia a la polémica y negando cualquier intención ofensiva.

Eso sí , la aclaración no cerró el debate ya que el propio Pedro Sánchez respondió calificando el episodio como una muestra de la "degradación" del debate político y denunció el uso de la ironía como una forma de encubrir un insulto, especialmente grave cuando se produce en una institución como el Congreso de los Diputados.

Pese a que la expresión nació en un contexto claramente polémico, el "me gusta la fruta" no tardó en transformarse en algo más que una anécdota. En pocas semanas se convirtió en una auténtica estrategia de marketing político: campañas en redes sociales, llaveros, camisetas y todo tipo de productos comenzaron a circular con la ya famosa frase.

La propia Ayuso llegó a ironizar con que se arrepentía de no haberla registrado, asegurando que esas camisetas "han recorrido el mundo". Esta frase, considerada por muchos como un insulto encubierto, ha sido utilizada de forma recurrente, especialmente en el entorno del PP y ha llegado incluso a ser replicada por el líder nacional, Alberto Núñez Feijóo.

Lo ocurrido este domingo, con insultos dirigidos a Sánchez en un mitin celebrado en Teruel a una semana de las elecciones aragonesas, se enmarca en esta dinámica a la que parecen estar acostumbrándose algunos votantes y líderes.

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