Para la investidura de Illa
Puigdemont comparte imágenes exclusivas de su regreso y fuga de España en 2024 y explica cómo entró al país
Los detalles El expresident cuenta que llegó a Barcelona en la noche del 6 de agosto por la frontera de La Jonquera, por la autopista y "sentando en el asiento trasero de un coche".
Resumen IA supervisado
Hace dos años, Salvador Illa fue investido como presidente de la Generalitat, coincidiendo con el regreso breve de Carles Puigdemont a Cataluña. Puigdemont compartió imágenes y un texto en redes sociales recordando su intención de asistir al pleno en el Parlament. Explicó que llegó a Barcelona por La Jonquera el 6 de agosto, y criticó el dispositivo de seguridad que impidió su participación. Denunció la represión policial y destacó la resistencia del Tribunal Supremo español a aplicar la Ley de Amnistía. Afirmó que su objetivo era hablar y regresar a Waterloo, resaltando los riesgos enfrentados.
* Resumen supervisado por periodistas.
Dos años hace desde la investidura de Salvador Illa como president de la Generalitat. Dos años hace, también, del regreso fugaz y de la posterior fuga de Carles Puigdemont a Cataluña y a España. El expresident, a través de redes sociales, ha compartido varias imágenes exclusivas de tal jornada que acompañan a un extenso texto en el que resalta que su voluntad era "asistir al pleno en el Parlament".
"Hace dos años me dirigía a Barcelona. Era la primera vez que podía hacerlo desde el 29 de octubre de 2017. No era la primera vez que lo hacía en tierra catalana, pero sí en el Principado y en la capital de la nación", expresa Puigdemont.
Y prosigue: "Tenía previsto asistir al pleno de investidura que se celebraba en el Parlament, con la voluntad de dirigirme a la institución que representa la soberanía de nuestro pueblo y poder expresarme con la tranquilidad y la inmunidad que en democracia conceden las sesiones parlamentarias".
"Quería recordar de dónde veníamos. Desde esa experiencia y perspectiva, advertir de la deriva que emprendería el país a partir de la presidencia del Gobierno más españolista de la historia. Sabíamos que nos haría entrar en una etapa de gran dependencia y que se pondría en marcha una agenda de voraz deconstrucción nacional que nos haría entrar en una era de decadencia", cuenta.
A España por la frontera de La Jonquera
Además, ha explicado cómo entró en España: "Llegué a Barcelona la noche del 6 de agosto. Lo hice por la frontera de La Jonquera, por la autopista y sentado en el asiento trasero de un coche. De ese paso por las Alberes guardamos algunas imágenes de recuerdo, como esta que reproduzco en la que se nos ve a Jordi Turull y a mí tras atravesar la raya que trazó el Tratado de los Pirineos".
"Un feroz dispositivo de seguridad blindó todo el perímetro que permitía acceder al Parque de la Ciutadella. Los propios diputados fueron tratados como rebaño; el público que quería asistir sería objeto de una vergonzosa represión policial. Una que todavía dura, particularmente sobre tres personas que decidieron asistir al acto y que han sido enviados a juicio a petición de la Fiscalía y de la ultraderecha que siempre campa por los juzgados como si fuera su casa", expone Puigdemont.
Luego, otra imagen: "A primera hora de la mañana, antes de salir hacia el acto del paseo Lluís Companys, repasé las notas que había tomado la noche anterior. Es la imagen de ese momento, cuando ya estaba en marcha el dispositivo de seguridad organizado por Interior, bajo la dirección del conseller Elena, y sabíamos que no podría hablar desde la tribuna del Parlament".
"Era importante salir en persona para poner en evidencia lo que ahora es más escandaloso: la actitud de rebeldía del Tribunal Supremo español que se negaba y se niega a aplicar la Ley de Amnistía. Una que ya estaba vigente entonces y que ahora tiene el aval del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ponerlos en evidencia frente a todo el mundo forma parte de la lucha que podemos hacer desde el exilio", argumenta Puigdemont.
Un Puigdemont que remarca que su propósito principal era "poder hablar" y "volver sano y salvo a Waterloo": "Nada fue fácil ni exento de riesgo y tensión. Tampoco lo es ahora fácil. Y sin embargo todavía estamos, y siempre estaremos".