contra la desmemoria

Los sanfermines terminaron y la sublevación llegó: las reuniones del general Mola en Pamplona que llevarían a la Guerra Civil

Los detalles Si bien las fiestas pamplonicas de hace 90 años transcurrieron con aparente normalidad, lo cierto es que su gobernador militar mantuvo encuentros que determinarían el futuro de España.

Los de 1936, hace 90 años, fueron los sanfermines que prepararon el golpe de Estado. Faltaban días para que estallara la Guerra Civil que enfrentó a los españoles durante tres años.

"1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, 7 de julio… San Fermín". La banda sonora que acompaña a estas fiestas históricamente ya se escuchaba en su chupinazo de inicio, con sus rápidos encierros y con la alegría callejera que tanto caracteriza a Pamplona en estas fechas. Todo normal, todo como siempre, salvo una cosa.

El general Emilio Mola había sido nombrado gobernador militar de Navarra unos meses atrás. Antes era el jefe del ejército más experimentado y peligroso, el de Marruecos, pero el gobierno de la República no quería a Mola en un puesto así, puesto que no se fiaba de él. Creían que podría sublevarse.

Y tenía razón. Desde el triunfo de la izquierda en las elecciones, Mola dirigía una conspiración para llevar a cabo un golpe de Estado. Precisamente durante San Fermín, en secreto en los cuarteles o públicamente en los cafés, estaba negociando un apoyo clave, el de los carlistas.

Un grupo conservador muy tradicional que llevaba años comprando armas y adiestrando tropas para tener miles de hombres preparados para lo que fuera. Sin embargo, no había acuerdo porque esta facción quería monarquía y Mola república. En definitiva y exagerando un poco, mientras que a los carlistas Mola les parecía progre, al general estos tipos se le presentaban como unos carcas.

Las conversaciones continuarían durante todas las fiestas, hasta que llegó el peculiar pacto. Acordaron que no acordaban nada, pero que irían juntos contra la República. Unos días en los que Mola tuvo otra reunión con su superior, el general Domingo Batet.

Era un oficial fiel a la República, que, si bien sabía de sus intenciones, solo le pidió su palabra de que no se levantaría contra la República. Mola se la dio y el cántico del principio se transformaba en un "pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín". Al día siguiente, el general sacó las tropas a la calle en lo que sería un golpe de Estado. Sí, la sublevación de Mola y de Francisco Franco.

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