Accidente ferroviario
Las seis excusas a las que Puente se agarra para no dimitir tras la tragedia frente a las exigencias de políticos y sindicatos
Los detalles El ministro de Transportes ha estado este viernes casi dos horas respondiendo a preguntas sobre la tragedia ferroviaria, y la primera excusa que ha dado es que duda de que su dimisión alivie el dolor de las víctimas.
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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reiterado que no dimitirá tras la tragedia ferroviaria con al menos 69 víctimas mortales, argumentando que su dimisión no aliviaría el dolor de las víctimas. Puente defiende su permanencia afirmando que su responsabilidad es "dar la cara" y que su dimisión no va con su carácter. Además, sostiene que aún cuenta con la confianza del presidente Pedro Sánchez, quien rechazó su dimisión. A pesar de la presión de la oposición y algunos socios de Gobierno que exigen responsabilidades políticas, Puente insiste en que seguirá trabajando mientras sea útil. La oposición, incluyendo a líderes como Alberto Núñez Feijóo y Ada Colau, demanda su dimisión, mientras que sindicatos critican la pérdida de confianza en el sistema ferroviario.
* Resumen supervisado por periodistas.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha estado este viernes casi dos horas respondiendo a los periodistas, y su respuesta más repetida ha sido que no piensa dimitir. Ni siquiera si su marcha reconforta a las víctimas.
"Es una pregunta muy delicada, porque eso supone situar en una decisión mía reconfortar a gente que ha perdido a familiares. No sé qué nivel de confort le puede proporcionar a una víctima que yo dimita. En qué medida, de cero a cien, cuánto le reconforta, si ha perdido a un hijo, si ha perdido a un padre, si ha perdido a un hermano, si ha perdido una pierna, no lo sé. No sé si es relevante, sinceramente", ha expresado.
La comparecencia de Puente ha dejado nuevas incógnitas sobre la tragedia ferroviaria en la que hay al menos 69 víctimas mortales. Su primera excusa está en las declaraciones anteriores: Puente duda de que su dimisión alivie el dolor de las víctimas.
La segunda es que él es de dar la cara. "Mi forma de asumir responsabilidades es dar la cara. No era mi deber estar en el centro de mando aquel miércoles, pero ahora sí es mi deber estar al mando", ha señalado.
Tercera excusa del ministro de Transportes: irse no va con su carácter. El ministro ha dicho que, si dimitiera, estaría traicionando su forma de ser. "Pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie. Sé lo que me espera, sé el calvario al que me van a someter, encima en campaña electoral, sé los insultos, las descalificaciones. Lo fácil, para mí, es salir. Pero ni es eso lo que va con mi carácter, ni tampoco es lo que el presidente del Gobierno me ha pedido", ha afirmado.
Calvario es lo que están viviendo las familias de los 69 fallecidos, los allegados de los pasajeros desaparecidos aún, los heridos, las fuerzas de seguridad, los sanitarios y los voluntarios. Victimizarse no es el camino.
La cuarta excusa que Puente ha esgrimido para aferrarse al cargo es que, aunque la confianza en el sistema ferroviario está por los suelos, él se ve capaz de revertir la situación.
"Creo que nuestro sistema es un sistema seguro y que los hechos que han sucedido tienen un carácter tremendamente excepcional. Y claro que hay que recuperar esa confianza. ¿Soy yo la persona más adecuada para hacerlo? Bueno, yo soy la persona que está en este momento al frente y creo que puedo conseguirlo, confío en ello", ha manifestado después de Urda y después de Adamuz, dos tragedias que han ocurrido con una diferencia de solo nueve meses y ambas con él al frente de Transportes.
Quinta excusa: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aún confía en él. Y es cierto. Puente ha contado que puso su cargo a disposición de Sánchez y que el presidente rechazó su dimisión. El ministro así lo ha confirmado a los periodistas justo después de la rueda de prensa.
Puente ha trasladado que planteó a Sánchez la posibilidad de apartarse y presentar su dimisión tras el accidente ferroviario si su permanencia en el cargo suponía un problema para el proyecto socialista. No obstante, el presidente del Gobierno rechazó esta posibilidad al considerar que le parecía "injusto". Así que la versión de Puente es que mientras él pueda seguir siendo útil seguirá trabajando.
Y sexta excusa de Puente para quedarse: que la oposición ya le ha pedido su dimisión muchas veces. "Si yo me tengo que regir por lo que dice la oposición ya habría dimitido hace mucho tiempo. Y no lo voy a hacer por lo que diga la oposición", ha apuntado. Esta vez, sin embargo, no es sólo la oposición. Sus socios de Gobierno también exigen "responsabilidades políticas".
Crece la presión sobre Puente
Este viernes han pedido la dimisión de Puente desde el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a la candidata de Frente Amplio a la presidencia del Gobierno, Ada Colau. Ambos coinciden: el ministro no puede permanecer en su cargo.
"Quien ha faltado a su deber de gestionar con seriedad el Ministerio de Transportes tiene que cargar con ello. Ahora bien, quien lo ha nombrado y lo ha mantenido con más motivo. Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas", ha manifestado Feijóo. Por su parte, Colau ha confirmado que la mañana de este viernes han trasladado a Moncloa "la petición de la dimisión del ministro Óscar Puente".
Junts se ha sumado a la petición y Míriam Nogueras directamente ha dado por sentenciada la continuidad de Puente. Aunque tiene otro nombre en mente para las explicaciones. "Creo que para todos esta dimisión es irrevocable y, por lo tanto, el que tiene que salir a dar explicaciones, quien tiene que comparecer, es el señor Sánchez".
Desde los sindicatos también se han cuestionado la continuidad del ministro. Cándido Méndez, secretario general de UGT, pone el acento en la confianza perdida en la alta velocidad. "El AVE afronta la mayor crisis de confianza de su historia. Y eso es una realidad [...] ¿Cómo es posible que el ministro pueda seguir? ¿Cómo es posible?", ha preguntado.
Una crisis de confianza que, según denuncia también el sindicato de trabajadores públicos CSIF, no es una consecuencia aislada, sino el resultado de un sistema fallido.