Estado del Bienestar
Un agente denuncia la "negligencia" de la Junta en la muerte dos hermanos en los incendios de León: "Hice 15 llamadas. No me cogían"
Los detalles 12 de agosto de 2025. El fuego arrasa Zamora y León. Hay dos muertos: Abel y Jaime. Dos primos. Dos vecinos. Dos voluntarios. Durante días, la Junta defendió versiones contradictorias.
Resumen IA supervisado
En agosto de 2025, un devastador incendio arrasó más de 140.000 hectáreas en Castilla y León, dejando dos víctimas: Abel Ramos y Jaime Aparicio. La Junta de Castilla y León ofreció versiones contradictorias sobre su presencia allí, afirmando primero que formaban parte del operativo y luego que actuaban por voluntad propia. Un agente medioambiental, Iván, rompió su silencio para denunciar la falta de formación y recursos, así como la desorganización del operativo. Iván relata cómo, sin apoyo ni comunicación, intentó salvar a las víctimas, encontrando finalmente ayuda en la UME y Bomberos. Un año después, nadie ha asumido responsabilidades políticas, y el sistema sigue sin cambios, según los profesionales.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hoy, desde el equipo del Estado del Bienestar de laSexta, les invitamos a hacer un ejercicio de memoria: regresen a agosto de 2025.
El fuego avanza sin control en Castilla y León. El día 12 de agosto, los equipos de extinción, exhaustos ante la magnitud y virulencia de los incendios forestales declarados en la Comunidad en las últimas semanas, no dan abasto: las llamas saltan de provincia. Entre Zamora y León. Arrasan montes, pueblos, más de 140.000 hectáreas calcinadas. Y dejan dos muertos: Abel Ramos y Jaime Aparicio. Dos primos. Dos vecinos. Dos voluntarios.
Durante días, la Junta de Castilla y León defiende versiones contradictorias sobre qué hacían exactamente allí.
El consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, asegura públicamente que ambos "se integraron en el operativo" y que "seguían ordenes de la directora" del Puesto de Mando. 24 horas después, el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, rectifica: dice que Abel y Jaime solo habían aportado maquinaria y que actuaban "por voluntad propia".
Nunca más se supo. Todo quedó en una triste tragedia. Pero entre esas dos versiones oficiales hay alguien que sí estuvo allí. Alguien que vio a las víctimas. Alguien que pidió ayuda desesperadamente.
Alguien que hoy, ante laSexta, rompe su silencio. Le llamaremos Iván. El miedo a posibles represalias nos hace proteger su identidad. Es agente medioambiental del operativo de Castilla y León.
Entre ceniza y la poca vida que brota hoy en la zona, en la cima de uno de los montes de la Bañeza, un Iván hoy aún indignado denuncia: "Se le ha dedicado muy poco tiempo, recursos y atención a alguien que perdió su vida y a personas que no tendrían que haber estado ahí. Vecinos que estaban ahí porque la administración no llegó, no porque ellos lo hicieran de manera voluntaria y desinteresada, sino porque es que tú (como Administración) no estás llegando".
Iván llevaba menos de tres meses como agente medioambiental cuando se encontró de frente con la tragedia: "No estoy formado para atender a una persona con el 90% del cuerpo quemado. No estoy formado para evacuarla. No estoy formado ni siquiera para unos primeros auxilios". Asegura que su Consejería no plantea este tipo de formaciones para él y su gremio a pesar de considerarse un equipo de emergencias.
Aquella tarde, mientras el incendio devoraba la zona entre Nogarejas y Quintana y Congosto, Iván se encontró de forma fortuita con un pueblo que estaba a punto de ser arrasado por las llamas: varios vecinos estaban atrapados. Dos de ellos, Abel y Jaime, en riesgo extremo.
Abandonó sus tareas asignadas y acudió, junto al hermano de Abel, al lugar indicado. Solos.
Cuando llegaron, uno de ellos ya había fallecido. El otro seguía con vida. Ese recuerdo todavía hoy duele. Uno de los más dolorosos, sino el que más, de su vida: "Te encuentras a una persona fallecida con su hermano al lado. Y no puedes evitar pensar que tú también tienes un hermano".
Lo que ocurrió después revela, según denuncia este agente, el colapso total del operativo. Sin cobertura. Sin comunicación por emisora. Sin apoyo inmediato.
"Realicé unas 12 o 15 llamadas. No me cogían el teléfono. (...) Nunca recibí la ayuda que había solicitado", lamenta.
Se encontraba solo en medio del monte. Con un hombre gravemente herido delante.
Por eso Iván tomó una decisión desesperada: ir él mismo a buscar ayuda.
En el camino, también de casualidad, se topa con tres militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y después con una dotación de Bomberos de León. Fueron ellos quienes consiguen evacuar al herido.
"Les paré y les pedí por favor que evacuasen a esa persona. Ellos sí tenían medios para hacerlo. Lo hicieron de forma impecable. Y cuando todo acaba… vuelves a quedarte solo".
Solo otra vez. Sin comunicación. Sin apoyo psicológico. Sin respuestas. Le preguntamos quién le sostiene a él. Quién sostiene a los profesionales que velan por nuestra seguridad: "A mí me sostiene mi familia. Mis compañeros. Pero no la estructura. Nadie se preocupa en exceso de nosotros".
Las declaraciones de Iván cuestionan directamente la gestión de la Junta de Castilla y León. Para él, lo ocurrido aquel día no fue solo un accidente inevitable: "Considero que es una negligencia. Primero por no llegar a tiempo. Segundo por dejar que la desorganización reine. Y tercero por no dar explicaciones".
Un año después, nadie ha asumido responsabilidades políticas. Nadie ha explicado quién dio exactamente la orden. Tampoco por qué dos vecinos terminaron atrapados frente a un incendio imposible de controlar.
Para el agente medioambiental es una tomadura de pelo. No solo como profesional, también como ciudadano: "Te están tomando el pelo. Primero los quieren pintar de héroes y luego quizá se dan cuenta de que tienen responsabilidades a las que responder".
Abel y Jaime murieron intentando proteger su pueblo. Pero la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿Quién debía protegerles a ellos?
Este equipo del Estado del Bienestar llevaba semanas analizando, junto a vecinos afectados y profesionales del ámbito, la situación del operativo de incendios forestales de Castilla y León ante otro verano extremo.
Quienes están dentro aseguran que el sistema no ha cambiado. Ampliaremos los detalles en las próximas semanas. Iván, ya adelanta: "Estamos menos preparados que el año pasado. Cada vez hay menos experiencia, menos medios y más descoordinación".