Operación Tocada-Space
Andrea Paula, la 'narcojefa' que dirigía el clan de su ex y huyó con un millón de euros
Los detalles "Es para pagar la gasolina", explicó cuando la detuvieron recién bajada del coche en el que pretendía huir con el dinero de la narcobanda. El resto, también detenidos, portaban armas de guerra para transportar las toneladas de cocaína.
Resumen IA supervisado
Andrea Paula, una colombiana en la treintena, fue arrestada como tesorera de una banda de narcotráfico tras una operación policial en Madrid. Se le atribuye un rol de liderazgo en la sombra, con su exmarido como ejecutor. La operación, denominada Tocada-Space, desmanteló una red que transportaba droga desde Colombia a España, utilizando buques nodriza y vehículos caleteados. La policía incautó 3.400 kilos de cocaína, armas y más de un millón de euros. La banda usaba una empresa de construcción como tapadera y empleaba métodos sofisticados para evitar la detección de la droga, que se dirigía a países como Suecia y Polonia.
* Resumen supervisado por periodistas.
Apenas tuvo unos minutos desde que recibió la llamada de su exmarido alertándole de la entrada policial en la nave. Poco después, él ya estaba detenido, a las afueras de Madrid, y ella estaba a punto de ser engrilletada como tesorera de la organización. Andrea Paula, colombiana y aún en la treintena, era la encargada de recepcionar las ganancias de la banda.
Hay quien le atribuye el liderazgo en la sombra, con su exmarido como brazo ejecutor. Pero a todos los efectos, a él lo detuvieron custodiando la droga y a ella en su casa, donde guardaba más de un millón de euros. Cuando se supo mordida por la policía, los guardó a la desesperada donde pudo.
"En el maletero llevaba bolsones de rafia, de supermercado, llenos de billetes. Por supuesto, sabía muy bien por qué la habíamos interceptado", señala Manolo Llorente, inspector jefe Udyco Madrid. Aunque al ser preguntada por la cantidad de dinero que llevaba en su Mercedes, Andrea Paula solo atinó a decir que era "para pagar la gasolina".
Nada más subirse al coche, se había topado de frente con los GEO. Además de los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado, que les seguían la pista a ella y a los suyos desde 2024. En un inicio, la operación corrió a cargo de los investigadores de la Brigada Provincial de Madrid, pero al año se sumó Udyco Central tras pedirles colaboración la policía sueca: habían detectado la entrada en su país de grandes cantidades de droga por carretera y todo apuntaba a la implicación de esta narcobanda. La investigación ha sido laboriosa: "Con vigilancias, seguimientos y mucha coordinación, con agentes trabajando casi a la antigua usanza", destaca Fran Podio, inspector jefe de Udyco Central.
La Operación Tocada-Space ha permitido desmantelar una infraestructura experimentada en el transporte de droga, con origen en Colombia y desembarcada en buques nodriza en nuestras costas, por Huelva y Cádiz. Allí, sin dejarla dormir en guarderías, la metían en sus vehículos caleteados y la trasladaban hasta sus dos naves en Madrid, por el método 'go-fast'. Sin paradas y en convoy, con coches de seguridad por delante y por detrás, caleteados a su vez para ocultar más armas que cocaína.
En uno hallaron 125 kilos, pero sobre todo hallaron pistolas municionadas y armas largas desmontadas y escondidas bajo la caja de mandos o el salpicadero. "No tanto para emplearlas contra nosotros, sino ante el riesgo de posibles vuelcos", aclara Llorente. Aunque, sabiéndolos armados, contaron con los GEO en el dispositivo de detención. Ocho registros simultáneos, doce detenidos y 3.400 kilos de cocaína incautados en total.
Las joyas y el dinero salieron del coche de Andrea Paula. Un millón 60.000 euros que ahora está en poder de la policía, pero encontraron "tanto suelto, con gomas y en bolsas, como envasado al vacío por la propia detenida. En cada paquete ponía la cantidad, si eran 20 o 50 mil euros, y mensajes como 'todo lo que se te fue arrebatado te lo devolveré, gracias universo', que tienen dos explicaciones. Una, que fueran dedicatorias destinadas a la gente de la organización para congratularse con ellos, y otra, como ofrenda a determinados santos para recibir su protección en operaciones en las que estuvieran involucrados" explica el inspector jefe Podio. Durante los registros, descubrieron varios altares.
De puertas afuera, se hacían pasar por una empresa de la construcción, "y hasta en los seguimientos pudimos verlos entrar y salir de la nave con ropa de obra". Era parte de su tapadera, igual que intentaban que la droga no fuera detectada durante los transportes: la metían en sacos de arpillera impregnados de gasolina para dificultar su detección, dentro de las cuales iban embalados en envoltorio gris con cinta americana y con distintos colores marcaban quién podría ser su destinatario final". Suecia, Holanda o Polonia. Lo que tienen claro en la Udyco es que con este golpe les han finiquitado el negocio.
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