Rehabilitar tras el abandono

Asturias quiere recuperar Perlora: la ciudad de vacaciones del franquismo convertida en el pueblo abandonado más grande

Los detalles Cada 15 días, hasta 2.000 trabajadores de grandes empresas públicas pasaban sus vacaciones de verano en Perlora y la dictadura lo aprovechaba para un lavado de cara hablando de "turismo social".

Perlora fue el gran proyecto para el mundo obrero de los años 50, durante el franquismo. "No es menos bello este paisaje asturiano de Perlora, cerca de Gijón, donde se alza la ciudad sindical Jacobo Campuzano", decía el No-Do por aquel entonces. Hace 20 años que cerró sus puertas, pero ahora se quiere volver a impulsar este centro vacacional público.

En los 50, por allí pasaban cada 15 días 2.000 familias trabajadoras con el objetivo de disfrutar de sus casas unifamiliares y de las playas. Porque era el Marina d'Or del franquismo, pero en la actualidad no es más que la ciudad fantasma más grande de España. Se necesitan para su reactivación 100 millones de euros y se buscan recursos.

Porque Perlora era un pueblo idílico, situado frente al mar y rodeado de la maravillosa naturaleza de Asturias. Durante la dictadura de Francisco Franco, aquí se construyó una ciudad de vacaciones con 274 chalets con varias habitaciones, pero sin cocina, porque había un comedor común.

Dentro de este destino vacacional también se encontraba una residencia, instalaciones deportivas, algunos comercios, zonas infantiles y una iglesia para poder cumplir con "los deberes religiosos". Al menos, así lo explicaba el NO-DO. Además, a unos segundos de la playa, porque las casas de Perlora estaban en primera línea de playa.

Era todo un éxito turístico. Cada 15 días, hasta 2.000 trabajadores de grandes empresas públicas pasaban sus vacaciones de verano aquí y la dictadura lo aprovechaba para un lavado de cara. Hablaban de "turismo social" con un proyecto impulsado por el sindicato vertical, el sindicato franquista.

Durante 50 veranos, esta ciudad acogió a miles de trabajadores hasta que se acabaron las concesiones para la titularidad autonómica. Desde ese momento, el turismo empezó a cambiar, llegó una fuerte competencia privada y empezó el gran deterioro.

Así, pasó de ser el centro de las vacaciones de los trabajadores y sus familias a convertirse en una ciudad fantasma y totalmente abandonada. En pleno 2026, las casas de Perlora están vacías y en ruinas. No se ve ni a una persona en las calles, tampoco coches ni comercios abiertos.

Pero esta ciudad de vacaciones olvidada sigue estando en un lugar privilegiado y ahora, la quieren recuperar

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