Mujeres y cofradías
La devoción en Semana Santa no entiende de género: las cofradías de España que sobreviven gracias a sus mujeres costaleras
Los detalles La Cofradía de las Dolores de Ferrol fue pionera con el primer paso portado solo por mujeres. En Novales, empezaron a entrar mujeres porque no había hombres suficientes para portar las imágenes. En Granada, existe una de las primeras cuadrillas de mujeres de Andalucía.
Resumen IA supervisado
Este Martes Santo, Ferrol en Galicia se llenó de devotos para la procesión del trono de la Esperanza, llevado exclusivamente por mujeres desde 1987. Esta tradición de 25 años es única, ya que el trono es portado por 67 mujeres, descendientes de las pioneras. Las procesiones de Ferrol son un Bien de Interés Turístico Internacional, destacando la integración de mujeres en cofradías. En Novales, Cantabria, las mujeres asumieron el rol de cargar pasos cuando los hombres escasearon, manteniendo viva la tradición. En Granada, la Santísima Virgen de la Caridad cuenta con una cuadrilla femenina, demostrando que la devoción no tiene género.
* Resumen supervisado por periodistas.
Este Martes Santo, las calles de Ferrol, en Galicia, se han llenado de devotos para asistir a la procesión del trono de la Esperanza, que es llevado únicamente por mujeres. Este paso es una tradición que se cumple desde hace ya 25 años.
Dicen que todas las procesiones de Semana Santa en Ferrol tienen algo especial, pero esta Cofradía de las Dolores tiene también algo único. En 1987 fue el primer paso portado solo por mujeres y así continúa esta la actualidad. Porque este Martes Santo, el trono de la Esperanza es llevado por las calles de Ferrol a los hombros de 67 mujeres. Todas ellas, descendientes directas de las pioneras, las hijas y las nietas de las mujeres que sacaron por primera vez la imagen.
Hasta 67 mujeres soportando más de dos toneladas de peso y una tradición de 25 años. Hay que recordar que el conjunto de las procesiones que se celebran en Ferrol en estos días está considerado Bien de Interés Turístico Internacional y que, en más de una, hay equipos mixtos de hombres y mujeres llevando las figuras.
Este es un ejemplo muy importante, pero no el único. Porque, paso a paso, las mujeres han ido encontrando el hueco que les corresponde dentro de las cofradías. Todavía quedan algunas que no permiten que participen cargando imágenes, pero gracias a ellas se ha conservado la tradición en muchos lugares.
La Semana Santa de Novales
Es el caso de la Semana Santa de Novales, en Cantabria, que hasta los años 50 se vivió así: con "los hombres de alguna manera llevando los pasos y las mujeres preparándolo todo y lavando las túnicas", recuerda Maite Mirones, una de las cofrades de Novales.
Las tareas estaban repartidas entre hombres y mujeres, pero todo cambió cuando el número de hombres dejó de ser suficiente para cargar sus pasos. Es decir, no había casi hombres. "Tiramos para delante", celebra la cofrade Ketty Sainz. "¿No vienen hombres? No pasa nada, nosotras lo hacemos".
A mediados de los años 90, adaptaron los pasos a las circunstancias, renovaron las túnicas y empezaron a vivir, esta vez desde dentro, la Semana Santa. "Va a continuar, pero las cosas van a cambiar mucho, porque las mujeres vienen detrás y la tradición no se ha ido gracias a nosotras", reivindica Ketty.
"Hasta el año 1987, cuando los hombres no completaban algún trono, las mujeres ayudaban para que pudieran salir a la calle", explica una de las cofrades. Porque las veían incapaces de aguantar toda la procesión con la imagen a las espaldas. Es más, algunas recuerdan cómo los hombres "apostaban a que no podíamos traerla a casa". "Siempre eran apuestas aquí dentro del corralón de: '¿A que no llegáis?' Y siempre llegamos y con orgullo".
La Santísima Virgen de la Caridad de Granada
Y seguimos recorriendo la geografía española con más ejemplos de mujeres cofrades. Bajo las trabajaderas de la Santísima Virgen de la Caridad de Granadaencontramos una de las primeras cuadrillas de mujeres de Andalucía.
"Creo que queda demostrado que las mujeres también tenemos nuestro papel dentro del mundo de las cofradías", sentencia una de ellas. Porque desde hace casi cuatro décadas han demostrado que "cuando el faldón se echa, da igual que vaya un hombre o una mujer". La devoción, no entiende de género.
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