En colegios públicos
El drama de las familias con niños autistas en colegios de Andalucía: pagan hasta 1.000 euros al mes para tener profesores 'sombra'
Los detalles La Junta de Andalucía y las asociaciones han asegurado que van a eliminar estos asistentes. Sin embargo, las familias señalan que no les dan una alternativa real para sus hijos.
Resumen IA supervisado
Las familias con hijos con autismo han estado pagando a profesores sombra para apoyar a sus hijos en centros públicos, un servicio que debería ser gratuito. Sandra Navarro, madre de una niña que necesita esta figura, ha pagado 550 euros mensuales durante tres años. La Federación de Autismo de Andalucía y la Junta han firmado acuerdos para reconocer este recurso como voluntario y no pagado. Aunque se ha iniciado la eliminación progresiva de esta figura, las familias denuncian la falta de alternativas y educación inclusiva. La Junta planea reforzar el personal de apoyo, pero las familias consideran estas medidas insuficientes y seguirán luchando por una verdadera educación inclusiva.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las familias con hijos con autismo llevan años pagando a los llamados profesores sombra, dedicados a estar de apoyo para sus hijos. Esto es algo que debería ser gratis, pero que les cuesta hasta 1.000 euros al mes.
La hija de Sandra Navarro es una de estas niñas que necesita dicha figura para poder estar junto a sus compañeros en un centro público. "Tenemos que ponerle un asistente en el aula llamado maestro sombra", explica.
Así lo han hecho durante tres años, con un coste de 550 euros al mes. Un recurso que pagan las familias. "Que en un colegio público tengamos que pagar un recurso... Estamos hablando de hasta 1.000 euros", critica esta madre.
La Federación de Autismo de Andalucía y la Junta han firmado acuerdos para reconocer, entre otras medidas, su existencia, pero siempre dejando claro que se trata de un recurso voluntario por el que no se debería pagar.
"Nos coaccionan para coger ese recurso, porque si no nuestros hijos no pueden estar ahí", señala Sandra Navarro.
Junta y asociaciones han llegado a un acuerdo para eliminar de forma progresiva esta figura, algo que ya ha comenzado a ocurrir. Sin embargo, las familias están desesperadas, denuncian que no hay alternativas ni educación inclusiva.
"Si no aprendemos a convivir, estos niños después van a un parque y miran raro a nuestros hijos", lamenta Sandra.
Desde la Junta aseguran que van a reforzar las necesidades de cada centro con personal de integración social, personal de audición, lenguaje y de pedagogía terapéutica, pero las familias recalcan que esto es insuficiente.
Por tanto, señalan que seguirán luchando por una educación pública que sea realmente inclusiva.
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