Una situación límite

Durmiendo en parques y apartados en barrios marginales: así viven los casi 1.300 menores que siguen en Ceuta

Los detalles En la barriada del Príncipe, la situación refleja hasta qué punto están tensionados los recursos disponibles. Allí se han instalado colchonetas en el suelo y una carpa para dar cobijo a menores.

La situación migratoria en Ceuta continúa desbordando los recursos de la ciudad autónoma. Mientras el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, califica el escenario de "absolutamente insostenible", cientos de menores migrantes permanecen en las calles sin un lugar estable donde dormir, comer o recibir atención.

Vivas asegura que entre 8.000 y 11.000 personas migrantes podrían encontrarse actualmente en Ceuta, una cifra que, según explica, procede de las informaciones que las autoridades van recabando y que hace difícil incluso determinar cuántos menores permanecen en la ciudad: "Está totalmente alejada de lo que pudiéramos considerar normalidad".

Entre sus peticiones está la devolución a Marruecos de quienes hayan entrado de manera irregular. Pero dentro de esta crisis hay un colectivo especialmente vulnerable: los menores migrantes. Son casi 1.300 y muchos continúan sin un recurso donde poder pasar la noche.

Parques como alternativa

La falta de plazas obliga a muchos de estos menores a buscar alternativas en las calles. Durante la noche, algunos se refugian en parques del centro de Ceuta, donde duermen por motivos de seguridad.

Su permanencia allí, sin embargo, dura pocas horas. A primera hora de la mañana, alrededor de las 7:00 horas, agentes de la Policía Nacional acuden a estos espacios y los desalojan del centro. Los menores terminan desplazándose entonces hacia otras zonas de la ciudad, especialmente hacia barrios más alejados y con menos recursos.

En la barriada del Príncipe, la situación refleja hasta qué punto están tensionados los recursos disponibles. Allí se han instalado colchonetas en el suelo y una carpa para dar cobijo a menores.

Asimismo, hay dos colegios habilitados para acoger a menores migrantes. Uno de ellos ya se encuentra al completo, con unos 110 menores, entre ellos también niñas. El segundo, el Colegio del Príncipe Felipe, tiene previsto abrir sus puertas el próximo lunes.

Mientras se habilitan nuevas plazas, la realidad continúa siendo la misma para muchos de ellos: pasan la noche en parques, se desplazan durante el día hacia barrios periféricos y permanecen en las calles a la espera de poder acceder a alguno de los recursos disponibles.

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