Crisis humanitaria
Escondidos para quedarse: laSexta accede a los lugares casi imposibles donde se ocultan los migrantes en Ceuta
Los detalles Las personas que siguen en la ciudad autónoma sobreviven como pueden ante el temor de ser detenidos y obligados a volver a sus países de origen, tal y como ha pedido el presidente ceutí.
Resumen IA supervisado
Muchos migrantes en Ceuta viven con miedo a ser devueltos a sus países de origen, donde enfrentan condiciones difíciles y falta de oportunidades. Se esconden en acantilados y montes, esperando ser admitidos en el CETI, con la esperanza de llegar a la Península. A pesar de tener diplomas y oficios, temen ser arrestados y deportados. Algunos, como Mohamed, se alejan de grupos conflictivos, mientras que otros, como Abdelillah, duermen en la playa para evitar problemas con la policía. La situación es desesperante, sin acceso a sanidad y con sueldos bajos, lo que les obliga a permanecer en España.
* Resumen supervisado por periodistas.
Miedo. Es lo que sienten muchos de los migrantes que han llegado a Ceuta. Miedo a, como pide Vivas, como pide el presidente de la ciudad autónoma, que les devuelvan a su país. A que les detengan. A ver cómo les mandan de regreso a donde no quieren volver. Por eso buscan algo donde sentirse seguros. Algo, algún lugar, en el que esconderse. En sitios como al que ha accedido un equipo de laSexta, después de recorrer caminos de tierra casi imposibles de transitar.
Allí, en acantilados o montes, sobreviven. Sobreviven con la esperanza de que les metan en el CETI. Es lo que busca Ibrahim. Lo que busca una persona que no está por gusto en Ceuta. Que busca llegar a la Península. Que aunque cuenta con una casa en su país ve cómo allí no le dejan avanzar.
Y es que temen volver. Temen regresar a donde no quieren regresar. Por ello se esconden. Usando ramas para formar habitáculos o incluso ocultos entre espinas debajo de los vehículos. Todo, para poder estar en España.
Para poder seguir en el país. Para, como Mohamed, esperar con paciencia a que todo se tranquilice y ver en qué queda la situación. Se ha alejado, como otros muchos, de la gente conflictiva. Tienen un oficio. Y temen mucho ser devueltos a sus países.
A lugares donde por mucho que uno se esfuerce nada está gratificado. En los que no hay Sanidad. En donde te despiden si faltas un día al trabajo por el motivo que sea. Todo, por un sueldo de 200 euros.
Así que, mientras el Ejército vigila los caminos, ellos duermen donde pueden. Abdelillah, por ejemplo, lo hace en playa. Entre las piedras. Evitando estar cerca de los grupos grandes porque a la Policía eso no les gusta.
Sí, tiene miedo. Sí, sabe que hay gente que busca delinquir y él no quiere. Sabe que hay quien está para lo que está. "Hace dos días hubo una batalla campal entre marroquíes y subsaharianos. Estamos dejados", dice una vecina.
"Abandonados, no vemos ninguna luz", prosigue en su exposición, narrando cómo viven los que todavía siguen allí tras alcanzar Ceuta el 30 de julio: "Bajan a la playa a coger la comida y luego suben a los asentamientos".