Pensando en los guiris
¿Están acabando los turistas con la tradición del aperitivo? Cuando la hora del vermut coincide con la de comer para los guiris
Los detalles "No pueden comer pintxos porque no sale rentable, solamente de la carta", asegura la responsable de un restaurante de Bilbao. Por eso, hay sitios en los que solo te dejan ocupar una mesa si pides de carta, pensando en los muchos turistas que querrán comer al mediodía.
Resumen IA supervisado
El turismo está afectando la tradición española del aperitivo, especialmente en grandes ciudades como Madrid, Sevilla, Bilbao, Santiago de Compostela, Valencia y Barcelona. En estos lugares, cada vez es más común que los bares y restaurantes reserven sus mesas para comidas a partir del mediodía, dejando poco espacio para quienes desean disfrutar de un aperitivo. Los locales adaptan sus horarios a los turistas, lo que provoca que las terrazas se queden vacías o se reserven para quienes consumen más. Esto ha generado críticas por la pérdida de la cultura de bar y la presión para dejar las mesas rápidamente. Los hosteleros buscan equilibrar la situación sin perder esta tradición.
* Resumen supervisado por periodistas.
El turismo pone en peligro algo tan español como el aperitivo. El picoteo de antes de comer, el piscolabis de mediodía. ¿Cuál es el problema? Que en las grandes ciudades, cuando uno va a un bar a las 12:00 horas de la mañana a tomarse algo, puede encontrarse con que el dueño del bar o del restaurante le diga que no. Que a esa hora las mesas son ya solo para comidas.
Cada vez, está pasando más en los centros de las ciudades más turísticas. Por ejemplo, en Madrid, hay hasta quien aplica trucos para conseguir que los que quieran un aperitivo no tarden en dejar la mesa libre. "Si vemos que hay mucha gente en la terraza, se pueden sentar donde quieran. Pero, si vemos mucho movimiento, para tomar un aperitivo en la parte donde da más el sol, porque así la gente se mueve mucho más rápido", reconoce Christian, camarero.
Es el problema que se están encontrando muchos españoles al hacer eso tan nuestro, que es sentarse en una terraza antes de comer. Porque no solo pasa en la capital. Si nos vamos a las 12:00 horas hasta Sevilla, veremos cómo en los bares se juntan las tapitas de los sevillanos con las comidas de los turistas.
"Si viene un extranjero, lo sentamos también, pero siempre tenemos una mesa donde sentamos a los españoles", reconocen. Pero también hay establecimientos que, en periodos de mucha actividad como el verano, solo dejan sentarse en la terraza a los que pidan de carta. "No pueden comer pintxos porque no sale rentable, solamente de la carta", asegura la responsable de otro restaurante, esta vez en Bilbao.
No sale rentable
El resultado: terrazas vacías mientras la gente denuncia que se han quedado solo para los que tienen posibles. "Está bastante reservado a según qué público y según qué consumo".
"Nos apetece tomarnos un vermut, pero es imposible, porque todos los bares que están en esta calle nos dicen que no, que el asiento es para comer y no para tomarse el aperitivo", se quejan en Santiago de Compostela.
Nuestro aperitivo empieza cuando los turistas empiezan a comer y, a veces, los locales se adaptan a ellos. "Hemos ido a tomar un aperitivo y nos han dicho que no, solamente comida, que si no comíamos no podía ser", asegura un vecino de Valencia. "Lo que se está perdiendo es la cultura de bar" o "A nosotros, los españoles, nos encanta y deberíamos conservarlo. Creo que hasta en el extranjero deberían ponerlo", son otras de las opiniones.
Porque en Barcelona hay quien dice haberse sentido presionado para estar menos tiempo ocupando una mesa con un aperitivo. "Nos pasó recién, que igual pedimos algo para picar, pero si viene gente que quiere comer, tenemos que irnos". "El hecho de que te limiten por el horario te deja un poco: '¿Y ahora qué hago'?".
Los hosteleros lo explican así: "Tengo camareros, tengo ayuntamiento, hay que buscar la manera de hacerlo así, pero claro, no vas a echar a un cliente de la mesa". Habrá que buscar ese equilibrio sin perder nuestra tradición.