Los ríos cercanos, en peligro

Greenpeace alerta de la contaminación tóxica en Aznalcóllar 28 años después del grave vertido minero de Boliden

¿Qué han dicho? La ONG ha puesto el foco en los lodos tóxicos que se están filtrando en los ríos Agrio y Guadiamar y en cómo están llegando hasta el Guadalquivir. Avisan de afectaciones en diferentes especies animales de consumo humano.

Greenpeace advierte de la contaminación en AznalcóllarEuropa press

Greenpeace ha presentado imágenes de cómo está Aznalcóllar. Imágenes exclusivas, de cómo el agua almacenada en la corta minera que contiene los lodos tóxicos de lo sucedido el 25 de abril de 1998, con ese vertido minero de Boliden, se está filtrando y contaminando los ríos Agrio y Guadiamar. De cómo está llegando al Guadalquivir, en un drenaje ácido de aguas color turquesa que alberga una gran cantidad de metales pesados.

La situación se ha visto agravada tras ese tren de borrascas que azotó el territorio andaluz con especial virulencia en febrero de este año.

"Lo más preocupante es que este vertido descontrolado es una cantidad ínfima con lo que se podría producir si salen adelante los proyectos de reapertura de las minas de Aznalcóllar y de Cobre de Las Cruces, convirtiendo el Guadalquivir en una 'alcantarilla minera", ha denunciado Luis Berraquero, coordinador de Greenpeace en Andalucía.

Y es que la Junta ha dado el 'sí' al Grupo México y a su filial Los Frailes para reabrir la mina, en lo que supondría el vertido de 85.520 millones de litros de aguas contaminadas con metales pesados durante más de 18 años a través de una tubería de 30 kilómetros.

Una parte de las mismas procedería del vaciado de las cortas donde se almacenan los lodos tóxicos del desastre de 1998, en lo que Greenpeace ha calificado de "atropello ambiental". Por ello, han interpuesto un recurso junto a Ecologistas en Acción, Amigas de la Tierra y SEO/BirdLife exigiendo la anulación de la resolución que autoriza el proyecto de explotación minera.

Además, a todo se suma la mina de Cobre Las Cruces que, después de operar desde 2009 como explotación a cielo abierto ahora busca perpetuarse con un proyecto de minería subterránea en galería. La nueva fase contempla un vertido masivo de más de 32.760 millones de litros de agua con metales pesados durante 14 años en La Algaba.

"Temeridad inaceptable"

Greenpeace ha calificado de "temeridad inaceptable" que la Junta de Andalucía pretenda avalar la reapertura basándose en una Declaración de Impacto Ambiental con más de una década de antigüedad, ignorando la correlación directa de la mina con el incremento de la toxicidad en el estuario.

Ha advertido que los dos vertidos dejarían "tocado de muerte" al Guadalquivir y que la Junta no está teniendo en cuenta sus efectos sinérgicos. Ambos afectarían a varios hábitats de importancia comunitaria del la zona de especial conservación bajo Guadalquivir, integrada en la Red Natura 2000, añadiendo presión sobre el Parque Nacional de Doñana.

Según diversos estudios científicos, se ha constatado la presencia de plomo por encima de los límites permitidos por la UE en los albures, un pescado muy consumido en los pueblos ribereños. Además, también hay arsénico al límite de lo permitido por la Unión Europea en galeras, un crustáceo muy popular que es parte importante en la gastronomía y la economía de los pueblos y la desembocadura del Guadalquivir.

Las investigaciones denuncian que, de producirse los vertidos previstos, la contaminación por metales pesados del Guadalquivir se multiplicaría por 10. Greenpeace ha recordado que se debería comprobar si se están viendo afectadas otras especies de peces y crustáceos como la acedía, el cangrejo rojo, la gamba o los langostinos de la desembocadura del Guadalquivir.

Además, los vertidos podrían poner en peligro al sector agrario. el cultivo de arroz de las marismas del Guadalquivir, el mayor arrozal de España con una superficie de más de 36.000 hectáreas, estaría en grave peligro al usar agua con gran cantidad de arsénico.

Greenpeace ha denunciado que las autoridades de vertido concedidas por la Junta ignoran "una realidad científica crítica": "El río Guadalquivir no funciona como un canal de evacuación hacia el océano, sino como un gigantesco depósito de sustancias tóxicas".

Según dicen varios estudios, se juntan los fenómenos conocidos como 'fondo de saco' y 'tapón salino'. El primero, frena el empuje de las mareas que van estuario arriba y obliga a los sedimentos a decantar, asentándose al fondo; el segundo, es una barrera física natural donde el encuentro del agua dulce con la salada frena la salida de las aguas interiores. Por ello, los metales pesados no se diluyen en el Atlántico sino que se adhieren al material en suspensión.

Greenpeace, ante esto, ha exigido paralizar de manera inmediata las autorizaciones y una moratoria a las prospecciones mineras en la zona, reclamando la constitución de un grupo técnico-científico de expertos independientes que evalúe el impacto acumulativo de Aznalcóllar y Cobre Las Cruces.

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